El liderato exige más gol
Chevantón y Luis Fabiano no estuvieron a la altura

La diferencia que existe entre Chevantón, Luis Fabiano y Duda con Kerzhakov, Kanouté y Adriano es la misma que distancia a mi abuela con Asafa Powell. Es cuestión de calidad, velocidad, acierto. Unos son futbolistas para un equipo con miras altas, pero nada más. Los otros son necesarios para subir el escalón que te puede permitir luchar por la Liga. Ayer se ausentaron durante la mayor parte del encuentro y con ellos también la opción de atrapar el liderato en la cuenta atrás de la competición.
Con el Tottenham preparando una emboscada en Londres, Juande no tuvo más remedio que rotar a sus titulares. El riesgo de reventar a sus piezas claves entregaba la titularidad a los delanteros suplentes, que no estuvieron a la altura. Chevantón y Luis Fabiano ofrecieron un recital nefasto, una teoría de cómo mostrarse incapaces de hacer un solo gol ante un Racing que se frotaba las ojos cada vez que veía en el marcador el empate.
Al uruguayo se le escapó un control, nada más comenzar el encuentro, como el jabón entre las manos. Falta de recursos. Y desperdició dos asistencias perfectas de Luis Fabiano (lo único que hizo bien el brasileño) y una de Navas de manera alarmante. Por cierto, el fútbol del niño lleva tiempo atascado. En esas cuatro acciones se le escapó al Sevilla más de medio partido. Pese a los errores de los atacantes, el equipo supo manejar el encuentro durante sus tres cuartas partes. Ocio firmó uno de sus mejores actuaciones, chocando contra Zigic y tapando las escapadas veloces de Munitis, siempre dispuesto a echar una mano al equipo. Maresca asumió el papel de cerebro, empujó con coherencia a los suyos hacia arriba, pero sin recompensa. Luis Fabiano remató un error de Pinillos y una asistencia de Alves con la fuerza y la mala intención de un niño chico, ninguna. Dos oportunidades más se esfumaban.
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Rubén y Garay se comieron a los dos delanteros que se ganaron a pulso el cartel de suplentes. El Racing agradeció la inefaciacia del rival durante la primera parte y se acomodó defensivamente en el segundo periodo para llevarse un punto atractivo. Dos latigazos de Serrano y de Balboa fueron las únicas apariciones ofensivas de un Racing que nunca tuvo opción de nada. Zigic se perdió entre Ocio y Escudé y Munitis estuvo más en la ayuda que en la llegada.
El gol lo es todo en el fútbol. Es el recurso que te hace más grande. Cuando la paciencia se acabó, Juande tiró de Kerzhakov y Kanouté, pero el equipo abusó de los pelotazos buscando a los recambios con desesperación. Los dos no pueden estar en todas las batallas y el malí necesita descansar o no llegará al final. El liderato exige más pegada, la que no tuvo ayer el Sevilla.



