Internacional | Clericus Cup

"Rezo por la Real pero después me ruborizo"

Semana Santa y parón liguero (claro) en la Clericus Cup del Vaticano. Iñaki Yarza, religioso donostiarra con cátedra de Filosofía en una universidad romana, es el más veterano del torneo... Y le entrega al balón el poco tiempo que no dedica a Dios.

<b>YARZA POSA CON EL SEDES SAPIENTIAE Y CON LA BASÍLICA DE SAN PEDRO AL FONDO</b> La imagen está tomada justo antes del primer partido del Sedes Sapientiae, derrotado 1-3 por el Lateranense. En ella, Iñaki (a la izquierda del todo, mirando a su equipo) posa junto al once inicial. “Estoy inscrito con el número 14, pero sólo saldré el campo en caso necesidad, porque también soy el entrenador”, se justifica el teólogo. El terreno de juego para los encuentros de la Clericus Cup está a pocos metros de El Vaticano. Justo detrás de la formación se puede admirar la Basílica de San Pedro.
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Están jugando con la Cúpula de San Pedro como telón de fondo: compórtense", dijo con una sonrisa el cardenal Laghi antes de que el balón empezara a rodar en la Clericus Cup, dos meses han pasado. La advertencia, seguro, iba dirigida al grueso de jóvenes seminaristas que integran el campeonato... Pero no para un donostiarra que hace mucho ya entregó su vida a Dios y participante más veterano del torneo: Ignacio Yarza, de 54 años, sacerdote y eminente catedrático de Historia de Filosofía Antigua en la Università della Santa Croce. Toda una fuente de fe a los pies del Vaticano.

El Sedes Sapientiae, equipo de Yarza, goleó el viernes al Capranica (8-0) y llega así al parón liguero de Semana Santa con la esperanza de clasificarse para la final, redimido además de un desgraciado debut que narra el español: "Perdimos 3-1 con el Lateranense, aunque empezamos ganando. Como entrenador, reconozco mi culpa: después de muchos años en Italia no he aprendido aún la lección del catenaccio".

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Y no la quiere aprender, porque su gran devoción futbolística sigue a muchos kilómetros de distancia, en la Donosti natal. Sus oraciones van para la Real: "Fui socio en la infancia. Después me fui a vivir a Bilbao, pero nunca tuve interés por La Catedral de San Mamés. A veces rezo a Dios por mi equipo, pero luego me ruborizo".

Yarza conoce bien la pasión que pone al Calcio el cardenal Bertone, ideólogo de la Clericus y tifoso de una Juve "que descendió quizá para expiar unos pecadillos; espero que no le pase a la Real". Y no se corta en adoctrinar desde su privilegiada posición docente: "No es malo rezar por el equipo propio... Para los jugadores el fútbol se acerca a la razón y para los espectadores, al corazón. Fíjese, si no, en lo que leí una vez en el Olímpico: 'La Roma es una fe. No se discute". Pues sí: difícil discutirle a Iñaki, a caballo entre Dios y la Clericus Cup.

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