Más lejos del Barcelona
El Sevilla se dejó dos puntos en su campo gafe


La semifinal anticipada de la Copa de la UEFA (no nos cabe ni la menor duda de que tanto Sevilla como Osasuna se van a merendar a Tottentham y Bayer Leverkusen respectivamente) resultó menos broncosa que lo que suele ser habitual en los últimos años entre estos dos equipos. Es evidente que ya no están Chengue Morales y Pablo Alfaro para decirse de todo, pero como reminiscencia de ese pasado tan caliente, nos quedamos con una pincelada en forma de entradita del camerunés Webó sobre Javi Navarro (minuto 64), que le valió una tarjeta amarilla que bien pudo ser roja, o un intento teatral de Chevantón para hacer creer al árbitro que Iñaki Muñoz le había dado un 'viaje'. Pero no coló.
En suma. Un partido de fútbol donde los dos equipos se comportaron con una profesionalidad y honestidad admirables. En el Reyno de Navarra (antes y por siempre El Sadar, que tiene más sabor y rancio abolengo) cayó una lluvia impresionante. Y ahí estaban todos. En pie, dando una lección de lo que son futbolistas que se visten por los pies.
Y aunque el resultado de 0-0 indique lo contrario, el partido estuvo muy interesante. Tanto Osasuna como Sevilla querían ganar. Los navarros, para librarse definitivamente de los malos rollos clasificatorios; y el Sevilla, para seguir metiendo caña al Barcelona. Y en especial, la primera mitad resultó muy bonita. Juanfran (que por cierto hizo el viejo truco de ver la clásica quinta tarjeta amarilla para cumplir el partido de sanción reglamentario contra el Real Madrid) estuvo colosal.
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A medida que la lluvia arreciaba, la intensidad del choque iba decayendo, pero Juande Ramos estuvo valiente. Puso en liza a sus pesos pesados en ataque, Kerzhakov y Kanouté, para dar descanso a los fatigadísimos Chevantón (el uruguayo se pegó una paliza. Se hartó de trabajar y pelear. Es evidente que va a más) y Luis Fabiano. Pero no era un día en que la puntería estuviera del lado hispalense, que ahora se acuerda de las excelentes intervenciones que el eterno e incombustible Ricardo (a éste le pasa lo mismo que a Palop, que Luis Aragonés va tan poco por Pamplona como por Nervión) realizó a los ayer muy activos Puerta y Navas, que por cierto, hizo un primer tiempo sencillamente colosal. Después acusó el esfuerzo.
Y colorín colorado. Osasuna, que hizo debutar el joven Jon Erice, natural de Burlada (otro talento de su fastuosa cantera) hace buena la media inglesa (cuatro puntos en dos jornadas) y el Sevillla, por una parte, ve alejarse al Barcelona, que ahora está a dos puntos, pero sigue en la pelea. Porque tampoco está tan mal haber sacado un puntito en su campo maldito, donde tanto sufre y tantos palos se suele llevar últimamente.



