Vía crucis atlético
Un punto en casa ante el Mallorca es poco para ir a Europa, donde, de momento, sigue el Atlético. Pero el equipo no jugó bien y apenas creó ocasiones. Un partido para olvidar. El gran objetivo se complica cada vez más.


Semana de pasión. El Vía Crucis atlético empezó ayer. Esperemos que en Villarreal el Atlético tenga su particular domingo de resurrección porque si no... a rezar hasta junio. El calvario rojiblanco acabó ayer con la expulsión de Luccin, algo así como el gran profeta rojiblanco. Antes, nervios, poco juego, escasas ocasiones... Sí respondió la afición que pese al mal tiempo y las vacaciones de Semana Santa acudió al estadio.
Tierra prometida. Al Atlético le costará sangre, sudor y lágrimas llegar a su tierra prometida. Ayer, domingo de Ramos, los rojiblancos ni estrenaron nada ni mostraron nada diferente a lo de todo el año. Marcaron primero, eso sí, pero no supieron defender su ventaja. Europa se complica y los del Manzanares vivieron ayer otra estación más en su peregrinar hacia una competición europea.
El Salvador. Marcó Torres, el Niño rojiblanco. Y lo hizo después de la semana tan complicada que vivió con la Selección (su Vía Crucis particular comenzó a las órdenes de Luis Aragonés). El delantero jugó un buen partido, lo intentó, pero él mejor que nadie sabe lo que es el sufrimiento, pues lleva media docena de años sin poder conseguir su gran objetivo: jugar contra los mejores del fútbol continental.
Atlético exótico. Los embajadores de Túnez, Egipto, China y Jordania estuvieron ayer en el Vicente Calderón. Bien que en el campo el equipo no juegue al fútbol, que no encuentre el rumbo, pero el Atlético tiene cada vez más peñas en el extranjero y encuentra lazos de amistad con otros mundos, con otras culturas. Allí la entidad rojiblanca es considerada como algo importante, algo grande. Que los jugadores no lo estropeen.
Indiferencia. Volvió Ibagaza al Calderón y el público le recibió con indiferencia. Hubo pitos para el Caño, pero tampoco una cosa exagerada. Tampoco es cuestión de flagelar a nadie. Tan indiferente fue la actitud de la grada como el juego del ex rojiblanco, que mostró alguna pincelada que otra, pero nada importante.
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¿Quién era el defensa? Ballesteros siempre se las ha tenido tiesas con Torres. Ayer no iba a ser menos. Pero el mundo se volvió loco o algo parecido porque el defensa no paró de quejarse de las entradas del delantero: que si una plancha del Niño, que si una entrada por detrás... Un duelo en el que saltaron chispas.
Jurado. Termino con un apunte hacia Aguirre. Siempre me gusta cuestionarle algo al técnico mexicano, dentro de todos los respetos. Jugar a entrenador, vamos: "¿Por qué no Jurado desde el inicio junto a Luccin en la línea de creación del equipo? El gaditano parece que va a más y es de los pocos que tiene claridad. En el segundo período, al irse Gabi, ése fue el planteamiento. ¿Por qué no antes?



