Donde había barro se desentierran meigas
Vigo recibía a sus enemigos con confeti de lluvia

Así era el Madrid, casi siempre, y así era Balaídos, muchas veces. Como en la foto. La imagen, que acaba de cumplir 36 años, data del 21 de marzo de 1971. Esa tarde 'primaveral' ganó el Celta, con goles de Jiménez y Castro. Por eso, y porque el campo se había convertido en un lodazal, Zoco y Zunzunegui abandonan el terreno deslomados y cabizbajos, aunque me atrevería a decir que satisfechos, con la dignidad del que hizo lo que pudo: nadar y comer barro. Hay quien piensa que el blanco de las camisetas del Real Madrid tiene por objeto que se distinga mejor la sangre y la tierra, el petróleo, el sudor y la tinta, si es que hace falta sudarla. Los valores del club. Yo no descarto esa teoría, ese justificante de gloria. Así se fichaba antes al entrar en aquella fábrica.
Difícil Balaídos.
No, no era sencillo ganar en Balaídos, ni tampoco a ese Celta que finalizó la Liga en sexta posición, a cinco puntos del Madrid, que acabó cuarto (el Valencia fue campeón). Entonces, antes del cambio climático, Vigo solía recibir a los enemigos con confeti de lluvia y no eran pocos los rivales que se ahogaban. Por esa razón, en los partidos infantiles que yo aún recuerdo, cualquier enfrentamiento con lluvia y charcos se fijaba, inexorablemente, en Balaídos. Ninguna madre comprendió jamás que de allí venía el barro de nuestras pestañas.
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Eran otros tiempos. Ahora los campos lucen drenajes que chupan el agua hasta Australia y los futbolistas se cambian cada poco esas camisetas compuestas con el tejido de los pañales, para que no se mojen los chicos. Calculo que Zoco y Zunzunegui arrastraban, al menos, un kilo de fango. Pero ni lo notaban. Zoco (434 partidos de blanco, es un decir) era un portento físico y Zunzunegui (112) se había hecho futbolista en el Celta, conocía los canales. Era otra época y otros defensas, que iban al suelo y al aire.
Mañana lloverá en Vigo. Así lo anuncian las previsiones y lo desmienten los habitantes de las Rías Bajas (mis padres) que defienden la existencia de un microclima que los mantiene a salvo de las borrascas. Balaídos ha envejecido y donde había barro ahora se siembran ajos y se desentierran meigas. No vendrá mal la lluvia. Para que el Celta se lave la pena y el Madrid se manche de gloria.



