"Jugar aquella Intertoto me cambió la vida"
Hoy hace diez años que Morales debutó en Primera. Espanyol, Hércules, Alavés y Nàstic, los cuatro equipos de su vida profesional, aunque el primero es el que más le ha calado. Ahora batalla por salvar a los grana, "club en el que espero seguir". Ayer abrió a AS las puertas de su casa en Sitges.


Hoy cumple diez años...
Desde que debuté en Primera, sí. Han pasado muchas cosas, historias, anécdotas...
¿Cómo empezó todo?
Era la temporada 96-97, un año complicado en el Espanyol. Cambiamos dos veces de entrenador: primero Carcelén, luego Miera y por último, Paco Flores; y empecé a entrenarme con el primer equipo. Hasta que un día ante el Betis en la jornada 31, Flores me hizo debutar. Jugué 15 minutos, pero recuerdo muy poco porque estaba nervioso. Fue un año bueno para la cantera. Acababa de debutar Raúl Tamudo, y poco antes lo hacía Soldevilla.
¡Qué generación aquella!
Antes, los jóvenes tenían más dificultades para jugar en el primer equipo que ahora... ¡incluso para entrenarnos con ellos! Nuestra quinta fue el punto de inflexión en la cantera perica. Demostramos que había futuro si se trabajaba bien con los de la casa. Con nosotros empezó todo. Ahora está Sant Adrià y todo es más fácil. En aquella época tuvimos la suerte de que contamos con Camacho y Flores, dos técnicos valientes en este sentido.
Pero un año antes usted jugaba entre la Segunda B y la Primera Catalana en la Gramenet. ¡Qué cambio!
Uno no se imagina a los 19 años, cuando juega en Primera Catalana, que prácticamente un año después debutará en la Liga. El resto de aquella quinta ya llevaba mucho en el Espanyol, pero yo llegué con 20 años, cuando me fui al filial.
Y luego le llegaron las cesiones, a Alavés y Hércules. ¿Recomendaría estas aventuras a los jóvenes?
La Intertoto fue lo que cambió mi vida. Ese año todos acabábamos contrato y nos tuvieron que renovar porque nos necesitaban para jugar ese torneo. Fue una experiencia inolvidable, llegamos a semifinales y dimos la talla. Luego me fui al Alavés y tuve continuidad en Primera. Eso me vino muy bien para luego asentarme de nuevo en el Espanyol.
De sus seis años seguidos de perico, ¿qué resumen hace?
Me quedo con muchas cosas. El último año de Paco Flores fue el mejor a nivel personal. Jugué 34 partidos y tuve protagonismo. Pero, aunque parezca extraño, el que más disfruté fue el de Luis Fernández. Estábamos muy mal, en una situación crítica, pero el Mashote cuajó. Se sacó adelante sobre todo porque en el vestuario se hizo una camaradería positiva. Un ambiente genial que contagió a todos e hizo posible algo que se veía muy lejos. El ejemplo fue el encuentro ante el Murcia, cuando nos salvamos. Sólo había visto tanta gente en Montjuïc cuando venía el Real Madrid.
O sea, que lo que vive ahora en el Nàstic no es ni de lejos nuevo para usted.
Ahora pasa algo parecido. Nos llevamos todos muy bien en el vestuario del Nàstic. ¿Cómo podríamos salir adelante cuando en las primeras doce jornadas sólo hicimos cinco puntos? Pues porque el ambiente es muy bueno, de lo contrario hubiéramos bajado los brazos hace tiempo. Lástima que hayamos fallado en aquellos dos encuentros ante Betis y Real, pero hay opciones. El equipo está muy concienciado.
A usted le une una especial relación con Tamudo, tanta que debutaron con una semana de diferencia. ¿Qué hay que hacer para permanecer tantos años en la elite?
Ponerle ganas y tener ilusión. Hay que buscar nuevos retos, y él lo hace. Lo mejor que le ha pasado al Espanyol es que el médico del Glasgow dijera que estaba lesionado. El problema es que sus logros los ha obtenido en el Espanyol. En otro equipo hubiese jugado Mundiales y Eurocopas. Es algo injusto.
Pero el año pasado sus trayectorias se separaron...
Entiendo que el club decidiera prescindir de mí deportivamente, pero las personas del club no lo hicieron con tacto, no se portaron lo vien que debían. ¡Me dieron la baja en medio de una lesión de tobillo!
Llegó al Nàstic, subió y ahora lucha por quedarse. ¿Le quedó grande la Liga a Luis César?
Él hizo un gran trabajo la temporada pasada. Aplicó los mismos métodos en Primera que en Segunda y quizás hacía falta un cambio de chip. Pero el equipo no estuvo bien en las primeras jornadas y eso jugó en su contra.
¿Y la llegada de Paco Flores fue un acierto?
Sin duda, y no porque le conociera de antemano. El ambiente es bueno y estamos trabajando bien. Él tiene experiencia en equipos de Primera, en situaciones extremas.
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El primer objetivo es la salvación, pero ¿qué hará Morales la temporada que viene?
Mi contrato tenía una cláusula en la que si subíamos, tendría un año más. Me gustaría seguir aquí, estoy implicado.



