"Aquel día fue el inicio de una década de sueños"
Diez años después de su debut, Tamudo continúa siendo el mismo tipo tímido y reservado. Pero en el camino se ha ganado el respeto de cuantos le conocieron, y de una afición que ve en él quizás al mejor jugador de la historia españolista.


Tal día como hoy, hace diez años. Explíquenos: ¿qué sensaciones tuvo en el momento de su debut?
Recuerdo que estaba calentando y Paco Flores me llamó al banquillo. Debía entrar por Nando. Y ahí estaba yo, con las piernas casi temblando de los nervios. Cualquier futbolista diría lo mismo: el instante del debut en Primera es la culminación de una vida en el fútbol, lo que sueñas desde que eres muy niño. Así que cuando entré en el campo se mezclaron todo tipo de pensamientos, de sensaciones y recuerdos, sobre todo familiares. Pero enseguida pude conectarme al partido, por suerte.
Como se demostró cuando marcó el gol de la victoria. ¿Entonces comprendió la trascendencia que tenía aquello?
Obviamente, era consciente de que el equipo necesitaba una victoria así para asegurar la salvación. Venía del filial y, como perico, seguía puntualmente todo lo que hacía el primer equipo. Sin embargo, no me esperaba el alud de entrevistas, de crónicas, de llamadas y felicitaciones... todo lo que pasó aquella noche y el día después. Era un chico tímido, un poco más que ahora.
Nuestro compañero Fabián Ortiz escribió entonces que ojalá no fuera usted flor de un día. ¡Vaya si se ha cumplido!
Lo leo (ojea el artículo en la pantalla del ordenador), y ya creo que aquel día en Alicante fue el inicio de una década de sueños.
Con momentos inolvidables y que forman parte de la historia perica.
De los que ponen la piel de gallina con sólo recordarlos. La Intertoto, los dos títulos de Copa, las dos temporadas que nos salvamos del descenso por los pelos. Increíble. ¿Quién me iba a decir que iba a formar parte de todo eso cuando iba a Sarrià con mi padre, y veía a N'Kono como un ídolo casi inalcanzable?
No olvidemos lo que está por venir, la Copa UEFA sin ir más lejos.
Los pericos vamos luchando entre el sufrimiento y los sueños cumplidos. Sé lo que sufrió esta afición con lo de Leverkusen y me gustaría compensarlo. Pienso en Glasgow, en la final de UEFA... Sería muy grande, pero mejor vayamos paso a paso.
¡Ay, Glasgow! Quizá aquel traspaso frustrado fue el peor pasaje de una década prodigiosa. ¿Cierto?
Por supuesto. Me fui llorando, acepté el pase al Rangers por el bien del club. Pero la negativa de sus médicos me supo a gloria: pude regresar al único club de mi vida.
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Y que sea longeva, por favor.
Muchas gracias. Se intentará.



