Monasterio: "Ahora sí, seguro, nos salvaremos"
El interior marcó el gol que aleja al B del descenso


Dice Fernando Monasterio (Madrid, 1985) que tres días después aún no se le ha ido esa liberación que sintió cuando, el sábado, el balón se coló en la portería del Ourense. Fue el 0-1, el éxtasis, la victoria en O Couto 27 años después de la última en Segunda B. "Le di con el alma. El gol lo fue todo. Miré atrás y vi a mis compañeros cómo venían a mí como locos. ¡Buf! El bien común está por encima del individual y me sentí feliz, de verdad, pleno". La victoria saco al filial del pozo del descenso en que ha estado ahogado toda la temporada. Y ya estarían fuera del todo, no en promoción, si el Torrelavega no hubiera dado la sorpresa al ganar al Fuenlabrada.
"Nos salvamos, ahora estoy seguro", esgrime Monasterio. La llegada de Alfredo Merino al banquillo ya se palpa en resultados (tres victorias, tres derrotas, dos empates ) y en el hambre. "Sin desmerecer a Sosa, diría que Merino ha ejercido de psicólogo con nosotros, es un entrenador muy serio, con las cosas claras, un ganador". El B es otro, más solido, más grupo, con la salvación como realidad y no espejismo quijotesco.
El filial viajó a Ourense con necesidad de puntos y regresó a Madrid con dos héroes: Monasterio, que en la primera vuelta ya les metió dos (4-0), y Roberto. "Fue decisivo. Paró un penalti que, si lo meten, nos hunden". En la jugada siguiente Monasterio marcó. Y se acabó el partido.
"Es un alivio mirar la tabla y no vernos en descenso", confiesa. Quedan diez partidos, todos finales. "Hace cuatro, Merino nos dijo que empezábamos una Liga y en ella vamos líderes". Este domingo reciben al Puertollano y quieren seguir liderando esa particular Liga que han iniciado para olvidar el descenso, y este mal año.
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Se forjó en Majadahonda y Atleti
Su trayectoria son dos nombres: Rayo Majadahonda y Atlético. En Majadahonda se forjó y marcó un gol decisivo en el ascenso a Segunda B ("guardo esa camiseta con mimo, como guardaré la del Atleti si nos salvamos"). Al Atlético, donde jugó en cadetes, regresó el año pasado. Es rápido, con regate y gol, pero su año no ha sido fácil: una lesión le alejó del once y, hoy, cuando sale ha de ganarse el puesto. Siempre cumple. Acaba contrato y sueña en rojo y blanco: "Mi prioridad es renovar". Y con goles como el del sábado se lo está ganando.



