Capello se toma libres cinco de los próximos ocho días
Sólo trabajarán el miércoles, el jueves y el viernes


Aprovechando que hay semana de selecciones, parón liguero y parecía que buen tiempo (se estropeó ayer y media España está de temporal hasta el jueves), Capello está generoso (el látigo se lo debió dejar en Turín allá por el mes de julio, cuando aterrizó aquí) y ha dado, a él y a los futbolistas que no están convocados con ninguna selección, cinco días libres (ayer, hoy, sábado 24 de marzo, domingo 25 y lunes 26). Repartidos, pero cinco días. Nada que ver con el Barcelona. Rijkaard sólo dará tres de los ocho. Ayer no se entrenaron y el fin de semana tampoco lo harán.
Impensable en el Capello que entrenó al Madrid hace diez años. Entonces, había semanas en las que aprovechaba que no hubiera competición para trabajar mañana y tarde. Ahora lo tendría mejor que nunca para preparar el asalto a la Liga, ya que salvo Ramos, Casillas, Cannavaro y Robinho, tiene al resto de la plantilla a su disposición. Con los años se cambia, y a sus 60 Capello no ha cambiado en nada su manera de ver el fútbol, pero se ha vuelto más permisivo que nunca.
Descanso.
Pero lo de hace diez años eran otros tiempos, otra mentalidad y otro entrenador. Ahora ha dado manga ancha y hace más concesiones que nunca. Debe considerar que su equipo está preparado físicamente (el mejor ejemplo es Diarra, al que se le notó cansado y sin velocidad contra el Nàstic) y que les viene bien un descanso para descargar tensiones, ansiedades y olvidarse de la competición por unos días.
La plantilla tuvo descanso ayer y también tiene libre hoy. Lo de la zona mixta después del partido fue una tristeza. Higuaín y Torres (dio ejemplo al decir que como vive en Madrid irá a Valdebebas estos días) fueron los únicos en hablar y eso que, los demás, con billete de avión en la mano, salieron escopetados agarrados a su maleta y más contentos que unas castañuelas. Capello se quedó en Madrid. Ni Milán, ni Marbella, ni toros o tentaderos con su amigo Victorino Martín, ni nada. Hizo lo de siempre. Cenar en el Mesón Txistu con sus amigos, descansar en su casa y pasar el día en compañía de su familia.
Tres sesiones.
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El miércoles ha citado a los jugadores a las once en Valdebebas. Igual que el jueves y el viernes. Aunque lo del viernes tiene pinta que va a adelantarse para que todos se vayan antes. Ese día ducha rápida y estampida general. No cambia lo de la puerta cerrada. Echó los cerrojos para intensificar los entrenamientos, pero no se sabe a qué llama Capello intenso. Es más de lo mismo cada día. Hasta Cannavaro y Emerson están alucinados porque en Italia trabajaban a otro ritmo.
Es algo insólito que les dé tantas vacaciones. Hasta los jugadores están sorprendidos. En cuanto lo supieron se organizaron la vida y eligieron un lugar del mundo donde perderse. No se entiende que cuando quedan once jornadas, el título de Liga en juego y el madridismo pendiente de un equipo, Capello conceda cinco días. Habrá hecho cálculos y habrá visto que al Celta llega sobrado. De lo que hará en su fin de semana no sabemos nada. Pero lo más profesional es que, al menos, el próximo sábado estuviera viendo a España en el Bernabéu.



