Hoy terminará el derbi más largo del mundo
Getafe acogerá los 33 minutos que faltan del polémico Betis-Sevilla


Emulando al cinematográfico penalti más largo del mundo dirigida por Roberto Santiago, el partido de esta noche entre Betis y Sevilla lo podemos calificar tranquilamente como el derbi más largo del mundo. Empezó un 28 de febrero, a la sazón día de Andalucía, y fue interrumpido de manera abrupta por un salvaje botellazo que recibió Juande Ramos poco después de que Kanouté marcara el que, 20 días después (¡tiene tela!) campea en el marcador como 0-1. Faltan por jugarse 33 minutos que, por decisión del Comité de Competición, se van a disputar a 540 kilómetros de la capital hispalense y en un estadio que lleva el nombre de uno de los grandes ídolos del beticismo, Alfonso Pérez Muñoz, en Getafe.
No es frecuente que un compromiso de tanta importancia se reanude varios días después. Y encima, a puerta cerrada. Uno de los más inmediatos precedentes fue el del Valencia-Deportivo (interrumpido por un monedazo a un asistente de Megía Dávila) y entre los más recordados podríamos citar un Real Madrid-Nápoles de Copa de Europa, un Roma-Real Madrid y más recientemente el Livorno-Espanyol (Copa de la UEFA). Es una sensación extraña. Se escuchan los gritos de reproche y ánimo que jugadores y entrenadores se dedican en el terreno de juego y hasta los comentarios de los pocos periodistas y miembros de los respectivos Consejos de Administración. Parece un entrenamiento. Pero no lo es.
En 33 minutos, Betis y Sevilla se juegan meterse en unas semifinales de Copa que valen su peso en oro. ¿Poco tiempo 33 minutos? Según cómo se mire. En 1995 el Deportivo fue Campeón de Copa en sólo 12 minutos, con un recordado gol de Alfredo Santaelena en aquella histórica final que se suspendió por una terrorífico diluvio que cayó sobre Madrid. O qué decir de esos seis minutos que se disputaron en el Santiago Bernabéu, partido Real Madrid-Real Sociedad, suspendido por una amenaza de bomba. Iba 1-1 y ganaron los merengues (2-1). Por eso Luis Fernández, optimista donde los haya, dice que han aprendido la dura lección recibida en Mallorca: "Si ellos nos metieron dos goles en dos minutos, nosotros también se los podemos marcar al Sevilla". No me extraña que Juande Ramos asegure: "Iremos a marcar otro gol". Está claro que no se fía. Más curioso es lo que dice el presidente del Betis, José León, "este es un partido de trámite. Como si fuera una romería". Maneras de ver las cosas. Un derbi, aunque se juegue en Getafe y sólo dure 33 minutos (más la prolongación) siempre es un derbi. Y Sevilla entera va a estar pegada a las radios y a los canales reglamentarios de pago.
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Tranquilidad
Por cierto, y lo recalcamos con verdadero alivio. Durante estos días no ha habido ni una sola manifestación de hostilidad entre ambas entidades, aunque no podemos decir que sus relaciones sean eso que se dice una balsa de aceite. La petición de José María del Nido, presidente del Sevilla, de retrasar este partido y que no fue concedida por el Comité de Competición, no debemos enmarcarla como un acto de hostilidad hacia el eterno rival, sino como la transmisión de una lógica preocupación por la posibilidad de que se le fueran hasta seis de sus internacionales con sus respectivas selecciones. Problemas inherentes a una competición comprimida en fechas y que se ha prolongado en el tiempo porque un nefasto 28 de febrero, un gamberro decidió hacer un daño irreparable a Juande Ramos, al Betis y al fútbol en general, tirando de manera cobarde y ruín una botella llena de helado refresco. Pudo ser una tragedia. Que esto sirva como lección y reflexión.



