La Liga y la salvación pasan por el Bernabéu
Primera final para conservar la esperanza. Guti jugará por Gago

Según el Diccionario de dichos y frases hechas de Alberto Buitrago, la expresión "agarrarse a un clavo ardiendo" está relacionada con los juicios de Dios de la Inquisición, pruebas que intentaban demostrar la culpabilidad del acusado con métodos de una cierta rudeza, como lanzarlo a un río con una piedra atada al cuello o hacer que se agarrara a un hierro candente. Si el reo no se ahogaba o abrasaba, cuestión bastante improbable, era declarado inocente, pues se entendía que Dios le había salvado. "Si se ahogaba, la pena estaba dada; si se quemaba las manos le esperaba otro fuego más grande para completar la chamusquina".
En ese trance se encuentra el Real Madrid, o al menos, la Cofradía que defiende la esperanza. Ese ejercicio de fe (creer en lo que ni se ve ni se distingue) lleva a sus fieles a considerar como posible el título de Liga, algo que no niegan las matemáticas, pero que riñe con el sentido común.
Lo cierto es que la ilusión sólo sobrevivirá en caso de victoria frente al Nàstic. Desde ese punto de vista, el partido es una final que también involucra al visitante, pues si los blancos penden de un clavo ardiendo, su rival bien podría fundar la cofradía de la soga al cuello y la piedra colgando. A siete puntos de la salvación, el Nàstic apura sus últimas opciones para completar lo que sería un milagro futbolero. De momento, el equipo ha pasado de estar sentenciado (se alejó hasta 12 puntos de la salvación) a vencer en San Mamés y derrotar luego al Sevilla, que se presentó en Tarragona como líder.
Cedidos. Si en el Madrid la esperanza se ha reavivado tras el empate en el Camp Nou gracias a un grupo de optimistas irredentos altamente contagiosos, la ilusión del Nàstic se fundamenta en un excelente entrenador, Paco Flores, y un delantero afilado, Javier Portillo (siete goles). Este último será baja. La razón es que el Madrid incluyó en su traspaso una cláusula que le impide enfrentarse a los blancos y que no fue rechazada por el comprador. El asunto está de moda y es polémico. Desde que algunos jugadores cedidos masacraron al Madrid en temporadas recientes, el club se ha cuidado de no tropezarse de nuevo con sus ex.
Sin embargo, lo que parece razonable en el caso de los futbolistas que todavía cobran una parte de la ficha de su club nodriza, resulta un impuesto abusivo (y de dudosa legalidad) cuando el jugador afectado no tiene más vinculación con su origen que una remota opción de recompra. El lugar de Portillo lo ocupará el canario Rubén Castro.
Aunque el deseo del Madrid es alterar lo menos posible el perfil del equipo que jugó en el Camp Nou, hay cambios que resultan obligados. Así, Sergio Ramos estará ausente por sanción, después de ver su 12ª tarjeta amarilla, récord funesto que comparte con Cannavaro y Murillo. Precisamente, el Balón de Oro será el encargado de reemplazar a su compañero, una vez que se ha recuperado de unas molestias musculares que apenas le han permitido entrenarse esta semana.
El efecto de su reaparición en el Bernabéu es una incógnita, más aterradora que ilusionante. También es baja Gago, que sufre un golpe y además padece amigdalitis. Su relevo será Guti, que retrasará su posición para ser el interruptor que prenda las luces. Se espera de él un gran rendimiento para dejar en evidencia a Luis Aragonés.
Arriba, Raúl debería tener motivación parecida, aunque sus tres goles a estas alturas de la Liga resultan sonrojantes. Higuaín y Van Nistelrooy seguirán estrechando lazos. El holandés viene de marcar en Múnich y Barcelona, pero en casa no ve puerta con tanta facilidad. De los 14 goles que lleva en la Liga, sólo tres los ha marcado en el Bernabéu. A su izquierda estará Robinho, que esta semana ha vuelto a amenazar con irse. Roberto Carlos, Beckham, Reyes y Raúl Bravo continúan en el dique seco.
Euforia. Aunque Flores firmaría el empate, los jugadores del Nàstic, que ayer se entrenaron en Las Rozas, no renuncian a su momento de euforia y especulan con la victoria. Y tienen razones, porque a su remontada se suma la penosa racha del Madrid en su estadio, donde han volado 17 puntos y ya han ganado los otros recién ascendidos, Levante y Recreativo. Quizá ellos conocían la estadística: los recién ascendidos que vencen en Chamartín siempre conservan la categoría. Al menos hasta esta temporada.
Se espera lleno en el Bernabéu y el Nàstic estará acompañado por tres mil aficionados que también creen. Todos serán necesarios. La salvación y el título se pasean hoy por el Bernabéu, entre clavos ardiendo y sogas al cuello.
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