"Mi hijo me preguntaba cuándo marcaría un gol"
Iván le dedicó el trallazo que encarriló el pase a cuartos


Se revolvía Iván de la Peña una y otra vez sobre el césped de Montjuïc, noche cerrada en la montaña y pánico creciente en el ánimo de la afi ción. El cántabro lo había intentado por partida doble durante la primera mitad, desde el vértice del área y de falta. Pero acaso el descanso, y la consigna guerrera de toda la plantilla ("esto se nos está atragantando, hay que marcar como sea", se dijeron), acabó por decidirle. En el minuto 52 acarició primero el balón con el pie izquierdo para después traicionarlo, con un zapatazo que se coló ante la vencida mirada de Davidovitch.
Fue un golazo que abrió con toda justicia el camino a los cuartos de fi nal de la Copa UEFA, a lo que se añadía un alto contenido sentimental. "Se lo dedico a mi hijo", deslizó Iván tras el partido. Y ayer lo explicó más detenidamente, tras el entrenamiento, 12 horas después de la heroica, de nuevo en el Estadi Olímpic: "Mi hijo siempre me preguntaba cuándo anotaría un gol". Pues ahí lo tiene, listo para enmarcar. "No he logrado muchos, así que seguro que estará en mi ránking personal. Tenía la intención de darle así al balón, y lo cierto es que me gustó mucho cómo salió".
En efecto, el esférico salió despedido hacia la red, tal y como el propio Iván y sus compañeros en la celebración inmediatamente posterior. "El gol fue importante. El Maccabi tuvo que abrirse más y así pudimos sentenciar. Delante tuvimos a un equipo que nos complicó mucho las cosas", quiso dejar claro.
El triunfo, sin olvidar a Walter Pandiani (autor del cuarto tanto y de la asistencia del segundo), fue cosa del trío maravilla: Iván, Raúl Tamudo y Luis García. "Sé que nos llaman así, pero para nosotros lo más importante es el grupo. Estoy orgulloso del trabajo y del juego que estamos desplegando en el campo durante toda la temporada", indicó Lo Pelat.
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Pasado el trance del Maccabi, ¿qué sucederá ahora con los designios pericos en Europa? Iván extrae sus propias conclusiones: "Ya estamos entre los ocho mejores. El año pasado tuvimos la suerte de ganar la Copa del Rey y ahora intentaremos luchar por la UEFA. Será difícil, pero ilusión no va a faltarnos".
De la Peña, apellido que remite al fútbol de paladares exquisitos, dejó Montjuïc al término de estas declaraciones para reunirse con los suyos en casa. Hombre tímido y familiar, a buen seguro que le aguardaba su hijo para ver juntos ese gol que el jueves levantó 16.150 almas en el Estadi Olímpic.



