Calandria apunta a Moré
El Castellón necesita la victoria si no quiere quemarse


Hay ciertos momentos en la vida en los que uno hace las cosas en el presente, para intentar evitar, en un futuro cercano, un mal peor: estudiar en invierno para no tener que hacerlo en verano, vacunarse de la gripe, ponerse guapo antes de salir para evitar volver solo a casa otra vez...
En esas se encuentra esta tarde el Hércules. Debe vencer a un Castellón que, durante toda la temporada, se encuentra inmerso en una guerra en la que se meterían los alicantinos si no son capaces de demostrar que su batallón fue diseñado para unos conflictos de mayor envergadura que el del descenso.
Por eso, Uribe se ha cansado de repetir durante la semana que "éste es el partido más importante de la temporada". Si consiguen la victoria, huirán definitivamente del descenso pero si pierden, podrían empezar a temblarles las piernas, ya que el Castellón, cuarto por la cola, se pondría a sólo tres puntos.
Conocido. Entretanto, los albinegros encaran el derbi como una nueva final de las muchas que les quedan de aquí al final de la competición liguera. Con Moré flirteando con el abismo y con un director deportivo más que conocido por estos lares (Dani jugó en el Hércules y el Alicante y fue secretario técnico de los celestes) se presentan en el Rico Pérez con la intención de virar una trayectoria titubeante. Los locales esperan con el argentino Calandria en punta. Casi nunca ha sido titular este curso, pero Uribe le considera ahora esencial para el tramo final de la competición.
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Lo cierto es que el encuentro será tenso. Porque conforme se acerca el final y se van restando jornadas, el margen de error se reduce. De hecho, a veces ni siquiera existe. Lo que viene por detrás será tormentoso para el Castellón si pierde, porque ni siquiera se lo puede permitir. Dejaría de jugar con fuego para empezar a quemarse, aunque los resultados de sus vecinos en la clasificación pueden actuar de atenuante.
En el Hércules la cosa está menos complicada, pero a veces, todo lo que va mal puede ir peor. Y esto, desde luego, puede. Todo eso cambiaría si se obtiene una victoria que volvería a poner tierra de por medio con el infierno. Y ese respiro puede ser fundamental para que el equipo de Uribe acabe la temporada de la forma más digna posible. Porque entre la tranquilidad que puede dar la victoria y los nervios de una derrota, media un alambre muy fino, el de los 90 minutos de hoy en el Rico Pérez.



