Portillo tumba al líder
El Sevilla se entregó con un fútbol pobre y sin eficacia

El Nàstic, alentado por las masas y por el espíritu combativo del valiente que se niega a morir, clavó un rejón dolorosísimo al líder. La ineficacia del Sevilla, la desgana que mostró durante toda la primera parte y el escaso nivel que ofrecieron hombres como Luis Fabiano, Chevantón o Duda facilitaron al Nàstic su entrada a matar.
El Sevilla se marchó de Tarragona con esa cara de tonto que a uno se le queda cuando sabe perfectamente que ha metido la pata hasta el fondo. Cuando Kanouté no resuelve la papeleta, el resto de delanteros parecen incapaces de echar una mano. Luis Fabiano ofrece un partido bueno y diez malos y el juego de Chevantón es casi una broma en este Sevilla que lucha por la Liga con los mejores. El equipo de Juande Ramos desperdició la ocasión de tomar un partido de ventaja al Barcelona (tres puntos que pueden dar... ¡una Liga!), error que le pasará factura en lo que queda del campeonato. Seguro.
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Portillo le dio el premio al valiente, al descarado, al humilde. Se elevó con dulzura sobre Javi Navarro y Dragutinovic, que se limitaran a sacar la cámara digital para fotografiar su espléndido remate de cabeza. Un gol que acabó por destrozar la mínima reacción que los sevillistas mostraron al inicio de la segunda parte. Es cierto que el Sevilla, en esos pocos minutos, manejó ocasiones suficientes para sentenciar el partido. Pero la insultante ineficacia de gente como Luis Fabiano y Chevantón lo impidió. Sólo Kanouté mantuvo vivo al equipo, pero tampoco tuvo su día. Su talante y ganas de aportar siempre lo salvaron de la quema.
El resto del encuentro mostró la incompetencia del líder contra las ganas (y las carencias) del inferior. El Sevilla dedicó toda la primera parte a pasearse. Andaba con pasotismo, parecía ido, sin chispa, con demasiado peso en las piernas y en la cabeza. Una y otra vez entregaba el balón al Nàstic, que se sentía mucho más cómodo. El líder no daba miedo. Era la hora de ir a por el milagro. Calvo y Cuéllar abrieron varios huecos en la banda derecha, pero el equipo de Paco Flores se estrellaba contra sus escasos argumentos. Rubén Castro disfrutó de otra ocasión clarísima que Palop se encargó de anular. Fue en ese arranque del segundo periodo cuando los sevillistas tiraron de la dignidad que los ha colocado ahí arriba. Las ocasiones cayeron en cascada. Navas apareció, Kanouté se plantó decidido en el área, pero todo se quedó en amagos. El gol de Portillo acabó desestabilizando al líder y descubriendo el nefasto rendimiento de los recambios: Chevantón y Duda. Portillo pudo sentenciar en una contra. Golpe de efecto a la Liga que deja al Sevilla descolocado por su error imperdonable y en una nube de sueños al resucitado Nàstic de Tarragona.



