Empanada gallega
El Depor salió dormido al Calderón y lo pagó caro. La siesta costó el gol de Galletti y los tres puntos. Y es que este Depor está peleado con el gol y así es imposible remontar. Menos mal que el abismo está lejos y todavía queda la Copa para soñar.


Galletti como Makaay. Un ex deportivista, Makaay, crucificaba al Real Madrid en diez segundos en Múnich. ¿Iba a ser menos el Atleti? Pues no. Galletti se puso las pilas y sólo tardó 40 segundos en batir a Aouate. El argentino se quedó a 30 del récord. Aunque la empanada gallega tarda bastante más en hacerse en el horno, ayer se coció en un santiamén.
Lendoiro, gafado. Es difícil ver al presidente viajar con su equipo, aunque Madrid suele ser su destino favorito. Después de darle vueltas, el viernes decidió enfundarse el traje. Fue su segundo viaje del año, su segunda visita a Madrid, y su segunda derrota. Lendoiro también acompañó al equipo a Getafe y catacrack. Con lo que le cuesta viajar y lo gafado que parece, lo mismo ya no vuelve a salir de A Coruña.
¡Que salga Luque! Las visitas a la capital son siempre motivo para reencuentros, como la visita al hotel de Carlos Ballesta, segundo de Arsenio en aquel Superdepor. Pero la mayor sorpresa fue ver el sábado a Luque alojado en el hotel del Depor. No fue un fichaje de última hora, lástima, simplemente tenía permiso del Newcastle y quiso acercarse a dar ánimos a sus ex. Como decía su peña en A Coruña: "¡Que salga Luque!"
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Aouate y los palos. Los postes del Depor son los más acribillados de Primera. Y es que Aouate sumaba trece palos hasta el partido del Calderón, y no era cuestión de quedarse estancado en un número tan gafe. Antonio López y Jurado, por dos veces, decidieron echarle una mano. Así que tres muescas más en sus maderas.
¿Y Arizmendi? Era su día. Su vuelta a la que será su casa de nuevo la próxima temporada. Todos los ojos estaban puestos en él, pero no fue su noche. Es el máximo goleador del Depor y un tanto suyo le dio los tres puntos a su equipo en Riazor, pero ayer, nada de nada. Esperemos que su gafe no sea el Calderón, porque si no



