Llegó tras ganar el Mundialito


Fabiano Eller dos Santos (16-11-1977, Linhares, Brasil) tiene ante sí la segunda oportunidad para dar forma a su sueño de triunfar en Europa. Antes de aterrizar en Madrid ha visto cómo su vida se ha transformado en un año y medio espectacular. Inició su carrera en su ciudad natal para jugar después en Vasco de Gama, Palmeiras y Flamengo, antes de marcharse en 2004 a Qatar. Tras tres meses en el Al Wakrah, Eller volvió a Brasil. En junio de 2005 le llegó una propuesta del Trabzonspor y su afán por jugar en Europa pudo más que un desconocido fútbol turco.
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De nuevo, tras cinco meses en Turquía, Eller agarró las maletas y recaló cedido en Internacional de Porto Alegre. Su fichaje por los de Rio Grande do Sul ha catapultado su carrera. En 2006 ganó la Liga, siendo nombrado el mejor defensa, después se alzó con la Libertadores y el colofón llegó en el Mundialito, cuando derrotaron al Barcelona en la final. El Trabzonspor le reclamaba, pero Eller no quería volver a Turquía. Por suerte apareció el Atlético. Problemas con el permiso de trabajo y el transfer han retrasado su debut. De este central zurdo de excelente técnica sorprende su trato hacia los medios. No es de extrañar. Cuenta que en Brasil casi ofrecía una entrevista cada día, ya que la cantidad de medios que sigue a los equipos allí es enorme. Y siempre con buena cara, ya que si no te vapulean. El fichaje atlético hace gala de una sonrisa perpetua, modales excelentes y una paciencia infinita.
Le ha cogido el pulso a la ciudad y eso que Madrid le recibió con una bofetada. Nada más aterrizar cogió un resfriado de órdago para que se olvidara rápido de Porto Alegre. Hogareño y profundamente religioso, al partido de hoy le acompañarán su mujer, su hijo de ocho años, su pequeña de seis y sus padres. Se ha instalado a pocos metros del Cerro del Espino y contra el perfil festivo brasileño, prefiere compartir tiempo con sus hijos a la samba nocturna.



