Contra los elementos
Sastre, Fuego, Pedro y Karanka, novedades rojiblancas

El Sporting tendrá que luchar hoy por la victoria ante el Vecindario, pero también contra los algunos elementos que rodean al partido. En primer lugar, los rojiblancos recelan del comportamiento que pueda tener el balón al botar sobre la hierba sintética del estadio municipal canario, algo a lo que no están acostumbrados y que beneficia a los locales. Las dimensiones del terreno de juego, con cuatro menos de ancho y de largo que El Molinón, también preocupan a los de Preciado, al igual que el fuerte viento que podría soplar (parece que al final no será mucho) durante el partido. Y por si esto fuera poco, un viaje que tendría que haber sido bastante cómodo se complicó y los sportinguistas no pudieron entrenarse ayer en un campo de césped artificial.
Problemas aparte, la duda de Preciado está en el sistema de juego a emplear. El técnico tendrá que decidir entre un 4-2-3-1 si utiliza a De Lucas de enganche, por detrás de Karanka, o un 4-4-2 si coloca a Omar junto al vitoriano en la delantera. Sastre, Javi Fuego, Pedro, que cumple hoy 23 años enfrentándose a una reválida importante, y el mencionado Karanka se perfilan como novedades en el once gijonés, en el que no estarán por sanción Gerardo, Congo y Barral, por lo que el Sporting tendrá que jugar esta tarde sin sus máximos goleadores. El equipo rojiblanco está muy cargado de tarjetas y prueba de ello es que en la convocatoria hay seis jugadores apercibidos.
Castro Santos, que se enfrenta a su hijo Diego, se agarrará como un clavo ardiendo a la pareja de ataque Nenad-Xisco, para intentar quemar un último cartucho en su quijotesca lucha por la permanencia. Para acompañar al Sporting viajaron las peñas Xivares, Aramo y Jovellanos.
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Iberia dejó tirado al Sporting en Ranón
El Sporting llegó a Canarias hacia la 1:30 de la madrugada de ayer, con más de siete horas de retraso sobre el horario previsto, por culpa de una decisión tomada por Iberia que indignó al club gijonés. La niebla impidió que aterrizara el avión que llegaba al aeropuerto de Asturias (Ranón), procedente de Madrid, y que tenía que volver después a la capital de España, y la citada compañía aérea tomó la determinación, sin dar ningún tipo de explicación, de cambiar el destino del vuelo de enlace que tenía que coger el equipo rojiblanco a las 14:00 hacia Barcelona para enviarlo a Madrid. El Sporting tuvo que desmontar la facturación del equipaje que ya había hecho y gestionar el traslado a la capital en autobús a las 16:00, para después tomar un vuelo en Barajas a las 23:45, con lo que terminaron llegando a Las Palmas de madrugada. El comportamiento del personal del aeropuerto de Asturias fue excelente, al gestionar los 29 nuevos billetes de avión del equipo.




