"No podemos dejar de intentar ganar esta Liga"
Calderón se mostró "optimista" ante las peñas catalanas


Habitual reunión con las valientes peñas catalanas e ilusionantes palabras las de Ramón Calderón, presidente del Real Madrid, ante cerca de 500 aficionados que lucieron durante más una hora el madridismo más acérrimo. Siempre es duro llevar la estampa blanca en territorio comanche, aunque el presidente se esforzó en suavizar la rivalidad existente con el Barça: "No somos enemigos, sino rivales. Debe haber cordialidad". Sin embargo, sus palabras traían un fin positivo, incluso señorial: "Hay que esforzarse para que no se repitan hechos como el de Sevilla o el de Italia. Quien pierde, debe dar la mano", dijo.
A eso de las 21:50 el presidente apareció por la primera planta del Hotel NH Constanza. No dio un paso y ya estaba rodeado de hinchas blancos que le abrazaron. Vinieron de todos los rincones, desde Sant Cugat (una de las peñas más innovadoras), hasta Esplugues, El Prat y otras localidades. Algunos, los más valientes, recorrieron un kilómetro más en su particular maratón: de Múnich a Barcelona, del llanto a la sonrisa en cuestión de horas. Esperan, por lo menos, recuperar la sonrisa esta noche.
La velada se gestó con el boca a boca durante la semana. "En estos momentos difíciles, no podemos fallar al madridismo", se podían leer en los teléfonos móviles de algunos presentes. Este Barça-Madrid se vende como el mejor duelo para que renazcan los ánimos alicaídos. Y de eso también se encargó ayer el presidente: "Todavía podemos darle muchas alegrías a la afición. No podemos dejar de intentar ganar la Liga, aunque nos suponga un sobreesfuerzo. El encuentro de mañana (por esta noche) es un choque clave".
Antes de la llegada del presidente, los peñistas compartían opinión de todo tipo. Unos, a favor de la llegada de Cristiano Ronaldo; otros, en cambio, decían que no era un jugador maduro. Luego, llegó Capello. La mayoría le culpó de los males, aunque la otra parte se cebó con los jugadores.
Noticias relacionadas
Los árbitros.
José Luis Vicente, presidente de la Peñas en Cataluña, le puso el capote: "Usted le dio la mano a Villar y le falló. Lo mismo ha sucedido con Blatter". La afición gritó en contra de los arbitrajes. Calderón, en cambio, los disculpó: "No podemos justificar nuestro mal momento por los errores arbitrales. Es muy difícil tomar decisiones en décimas de segundo. Son humanos y se equivocan". Y esta noche visita la casa del Barça, uno de los más beneficiados por el arbitraje...



