Santa UEFA en Tel Aviv
De la Peña puede volver ante un Maccabi brasilero

Ernesto Valverde aborda la sala de prensa del Bloomfield Stadium con más moral que el Alcoyano: "Los rabinos nos han deseado suerte en Jerusalén. Se ve que no son del Maccabi Haifa", dice entre bromas.
Este arranque de eliminatoria empieza pues con un 0-1 en la moral de un Maccabi que no se arruga ante nadie. El pase a cuartos de final se pone en juego en Tel Aviv entre un equipo de Haifa (a 35 km. del Líbano, demasiado peligro) y uno de Barcelona, el Espanyol, junto al Tottenham, los dos únicos equipos que no han perdido en esta Copa UEFA.
Tel Aviv, la colina de la primavera en hebreo, es el paradigma de la modernidad en Israel, con edificios altos. Serían delanteros de postín, como lo es Walter Pandiani, el pichichi blanquiazul en Europa, uno de los artífices para que el Espanyol pueda encadenar ocho triunfos seguidos en esta competición.
A Valverde le gusta el Maccabi. No se atreve a decir si va a poder sentenciar en la ida, apunta a que Boccoli (extremo brasileño) es interesante y elogia el auge del fútbol israelí.
De los verdes macabeos se sabe que el centro del campo estará plagado de brasileños: Anderson, Dirceu y el citado Boccoli. Por poco que hayan aprendido durante su juventud, algo se les habrá pegado. "Jueguen y diviértanse", les suele decir Roni Levy, judío y entrenador del Maccabi, equipo de media tabla en su liga.
Volvamos a Valverde. En el entrenamiento de anoche en Tel Aviv (el único que ha realizado en Israel) no dio pistas, aunque hubo un contratiempo. David García se lesionó y trastoca la defensa. Chica volverá a la izquierda y Lacruz actuará por la derecha. Como hay tiempo para descansar, se puede interpretar que Rufete estará en la banda (no en Santander el domingo) y que Moha podrá regresar a la izquierda.
¿Iván?
Es la gran pregunta: ¿Podrá jugar De la Peña? Quizá sí o quizá no. Como que estamos en Tierra Santa, en campiña de milagros, todo puede ocurrir. Han pasado casi seis meses desde aquel arranque dubitativo en Bratislava. Hoy el sueño es casi real. Se juega la ida, en siete días, la vuelta.
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Lleno en el Bloomfield: 18.000 'macabeos' gritones
Aquí gusta tanto el baloncesto (Tel Aviv se paralizó anoche para seguir desde Vitoria el TAU-Maccabi de la Euroliga) que un partido de fútbol pasa desapercibido. "Aquí sólo van al fútbol los que son fanáticos", dice un periodista de Haifa. No extraña pues que vayan a congregarse 18.000 espectadores con ganas de armar lío en el Bloomfield Stadium de Tel Aviv... Casi todos ellos llegados desde Haifa. La presión sobre los blanquiazules va a ser exagerada. El precio de las entradas es de 110 shekels, unos 22 euros al cambio actual. No es mucho teniendo en cuenta el nivel adquisitivo medio en Israel, parecido al belga.



