La fiesta fue rojiblanca
El Hércules tuteó a un Almería lanzado hacia Primera


Pocas veces un partido es tan esclarecedor sobre el futuro que les aguarda a los dos contendientes. El Almería es un equipo compacto que va sobre ruedas y cuya tendencia tiene un destino claro: la Primera División. El Hércules acabó el partido deprimido al pensar que antes de llegar la primavera su única razón de ser en esta temporada pasa por asegurar la permanencia. Un objetivo rácano para una plantilla cargada de nombres que suenan a Primera.
El Hércules mandó en la primera parte. También en el comienzo de la segunda. Tuvo al menos cinco ocasiones claras para adelantarse en el marcador pero el Almería es un grande en Segunda y ayer actuó como tal. Es un bloque armado y con el sello de Emery y, además, mata cuando el enemigo comete un despiste. Su afición se dio un festín ayer en el Rico Pérez. Así da gusto viajar, pensaba más de un herculano mientras miraba con envidia sana la juerga en rojo y blanco que vivía en los minutos finales el Quesito del Fondo Sur.
Apuesta.
De entrada, Uribe quiso cambiar el estilo de su equipo. Dejó en el banquillo a Moisés y alineó a los cuatro jugones juntos (Carmelo, Tote, Sendoa y Piti). Quiso sorprender con un juego de toque en lugar del fútbol directo que practican cuando está el sevillano en el campo. El Almería esperaba bien plantado pero cuando salía se plantaba cerca del área de Falcón con un fútbol vistoso. Michel desaprovechó una ocasión de oro para adelantar a su equipo tras driblar a Sergio Fernández. El portero herculano atajó su disparo.
Pero fue Piti el que erró la mejor oportunidad. La jugada comenzó, como casi todas, por banda izquierda. Sendoa, el mejor ayer, se deshizó de hasta tres contrarios y se la puso en la cabeza, pero el catalán, con Westerveld a merced, la envió fuera. Luego, Corona también pisó área pero no remató con acierto.
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Pero fue en la segunda mitad cuando se rompió el partido. Sendoa, en sólo dos minutos, ya había percutido dos veces sin suerte. A los cinco minutos, otra más: pase de Carmelo que el vasco manda a las manos del meta holandés. Ortiz de vaselina también la tuvo y otra de Piti, tras error de la defensa andaluza. Estaba claro: alguien iba a marcar.
Entonces, el centro del campo del Hércules se desfondó y, antes de que Uribe reaccionara, Mármol perdió un balón y en el dos contra uno, Mena definió como los ángeles. Quedaba casi media hora pero ahí se acabó el partido. Uribe dio entrada a Moisés y se pasó al estilo de siempre pero ni siquiera hubo opciones. Diez minutos después, un error de bulto de Farinós significó la sentencia. Ortiz se la robó y cedió a Uche que no perdonó. El Almería, rumbo a Primera.



