El Zaragoza se despierta a tiempo y hunde a la Real
Ewerthon lo reanimó ante un rival que ya toca fondo

El Zaragoza empezó el partido como si fuera ganando; y la Real, como si ya estuviera perdiendo. Son principios atávicos ante los que uno no debe extrañarse. ¿Por qué es miedoso el caballo y tiene los ojos situados sobre los lados de la cabeza? Porque durante miles de años fue presa de otros bichos, y se le ha quedado ese acollone mortal metido en el tercer corte del cerebro. Así que, en cuanto alguien se le pone a la grupa, en la zona muerta, el potro se ve mancillado y suelta una coz. La Real Sociedad, equipo asustado por su destino, dio primero dos avisos y luego soltó un gol. A pesar de que tenía al Zaragoza para la puntilla, dudó qué voz escuchar: la de la conciencia, la de la lógica del partido, la del condenado... El Zaragoza sólo podía mejorar y lo hizo con Ewerthon. El brasileño le dio impulso, algo de brío y, sólo con eso, bastó para hacerle tres a la Real.
El primer tiempo del Zaragoza compuso un minucioso retablo de equivocaciones e impotencias: le pesaba el partido de Copa, claro. El mejor fue D'Alessandro, que estaba en la grada con los pelos de punta. La gente se removía en el asiento mirando al Zaragoza jugar el balón como el que rifa peluches en la feria. Apretada alrededor del gol de Herrera, la Real formó un rompeolas frente a su área y esperó una contra. Los instintos. Pero o el equipo de Lotina no terminó de convencerse, o no le dio el fútbol o apareció César al final.
Frente al desorden argumental, Víctor hizo una de las suyas: añadir a Ewerthon y reunirlo con Diego y Sergio García. El efecto de la flecha negra resultó inmediato: con una dejada de cabeza le dio el empate a Aimar; luego Diego Milito forzó un penalti y lo metió dentro y, por fin, entre los dos inventaron el tercero. ¿La Real? Un mano a mano inconcluso de Xabi Prieto, el gol inútil de Díaz de Cerio y las lágrimas en el vestuario. No es una metáfora: lo confesó el mismo Lotina.
Víctor "No entramos bien en el partido"
"Estoy muy contento por el triunfo, y sobre todo por la respuesta del equipo tras la paliza del partido de Copa del miércoles. No entramos bien en el partido, y en el fútbol actual cualquier equipo te da un susto si no estás al cien por cien. En la segunda parte cambiamos totalmente, con actitud, presión y velocidad. Hay dos cosas muy importantes: no hemos perdido aún en casa en la segunda vuelta, y tenemos ya 42 puntos en 25 jornadas, algo excelente".
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Lotina "El vestuario está llorando"
"Hay jugadores en nuestro vestuario que están llorando. En el descanso estábamos a ocho puntos de salvación, que parecen muchos pero no son tantos, y por eso estamos muy fastidiados. Una de las muchas claves del partido fue el mano a mano de Xabi Prieto con César, con 1-1 en el marcador, pero también tengo muchas dudas en la jugada del penalti a Diego Milito. Y no sé si hubo una zancadilla de Diogo a Aranburu que hubiera sido de expulsión".




