Copa del Rey | Betis - Sevilla

El tanto de Kanouté despertó los demonios

Juande fue retirado tras la agresión inconsciente y con los ojos en blanco

<b>CRONOLOGÍA. </b>Las imágenes muestran el gol de Kanouté, la celebración del banquillo y el impacto de la botella en la cabeza de Juande Ramos.
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Minuto 57. Espanto, vergüenza, drama, alarma, miedo... Un loco, a quien la Policía buscaba anoche desesperadamente ayudada por la denuncia de los aficionados y varias imágenes televisivas, se elevaba tras el banquillo del Sevilla y lanzaba una botella con líquido y hielo que se convertía en un proyectil peligrosísimo. El objeto, que tomó fuerza con la velocidad, impactó de lleno en la nuca de Juande Ramos, que aún celebraba en la banda con sus ayudantes y jugadores el golazo de Kanouté. El entrenador dio un par de pasos con la mirada perdida y se desplomó. La tragedia se apoderó del Ruiz de Lopera. Una nube de jugadores, técnicos y periodistas rodeaban a Juande. "¡Una ambulancia!, gritaba el delegado sevillista Cristóbal Soria, temblando de miedo al ver a su entrenador tumbado en la hierba inconsciente. Alarma en toda regla. Los médicos al ver a Juande con los ojos idos y completamente pálido ordenaron que lo desplazaran con urgencia a un centro médico. El silencio y el miedo se comía a los aficionados. El entrenador era retirado en camilla a toda prisa, lo sacaban del estadio y lo llevaban a una UVI móvil.

Suspensión. En ese momento, Undiano ordenaba a todos los futbolistas que se marcharan a los vestuarios. Minutos después, daba por suspendido el encuentro. A partir de ese instante, lo único que importaba era el estado de Juande. Minutos de suspense, de espera, de bochorno generalizado. En la UVI, el técnico reaccionó y los médicos del Sevilla y el Betis, que lo asistían continuamente, se quedaban algo más tranquilos.

Por allí aparecía Monchi y el propio Luis Fernández, que salió del estadio para interesarse por su colega. Veinte minutos después, Juande era introducido de nuevo en el estadio, pero los doctores decidieron trasladarlo a la Clínica Sagrado Corazón. Algunos energúmenos no tenían bastante y gritaban desde la calle: "¡Juande muérete!". El técnico sevillista pasó ingresado por precaución toda la noche. Pepe León, el presidente bético, fue a visitarlo.

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Este fue el final de un partido que empezó con Lopera echando más leña al fuego colocando su busto tras el asiento de Del Nido. Fue la consecuencia de un ambiente de odio que se respiraba nada más entrar al Ruiz de Lopera.

Undiano recoge, además del botellazo a Juande, otro a Alves y una multitud de lanzamientos de objetos al terreno de juego. El derbi vivió su noche más negra y deja en la ciudad un ambiente de desolación escalofriante. Las consecuencias caerán hoy.

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