San Mamés se prepara para dar el tirón definitivo
Equipo y afición tienen en su mano el paso decisivo de la salvación

El reciente partido contra el Getafe enseñó el camino. Aduriz puso los goles y San Mamés, como no podía ser de otra manera, ofreció una lección de apoyo y consistencia en la grada. El equipo de Schuster empequeñeció ante un estadio que, atendiendo a la demanda del club de recuperar "La magia de San Mamés", disfrutó de su segunda victoria de la temporada. La clave de la permanencia está en La Catedral. Y en esa batalla el tirón del público será ineludible.
La afición nunca ha dado la espalda al equipo en los malos momentos. Es más, por poco que le hayan ofrecido desde el verde ha respondido con creces. Es la marca de la casa de un club centenario, uno de los tres que sólo conoce la Primera División en esta Liga. Continuar en ese estado de privilegio exigirá de un esfuerzo compartido en los compromisos frente a Nàstic, Osasuna, Valencia, Espanyol, Real Madrid, Deportivo, Mallorca y Levante. Por muy mal que se haya dado la Liga al Athletic en su campo (donde sólo ha sido capaz de ganar a Recreativo y Getafe) todos los protagonistas coinciden en que el enganche a la categoría pasa por los puntos que se pondrán en liza al calor de los aficionados rojiblancos.
Por eso San Mamés se prepara para otra tarde mágica. El club mantendrá la iniciativa emprendida contra el Getafe para convertir el campo en una pequeña bombonera.
Nadie puede fallar.
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Banderas gigantescas (en las dos preferencias laterales y en los fondos), pañuelos con los colores del equipo y la opción de optar a un premio a todos aquellos que acudan al partido ataviados con los colores rojiblancos. La plantilla quedó marcada por el apoyo ante los de Schuster. El empuje del graderío durante los primeros minutos recordó al que tenía el último Athletic de las Ligas, aquel que en sólo un cuarto de hora dejaba claro al contrario que allí no había nada que rascar.
La experiencia del año pasado es un ejemplo. Ni plantilla ni afición fallaron en los momentos trascendentales, en esos en el que los pies se movían de un peldaño a otro con la sensación de que en cualquier momento se podía perder el equilibrio y provocar la gran catástrofe. Getafe, Cádiz, Osasuna y Zaragoza sufrieron el ardor de un estadio entero y de unos jugadores con el compromiso tatuado a fuego. A todos se les ganó por 1-0: dejando el alma en el verde y en la grada. Esos doce puntos fueron vitales en la permanencia.



