Eto'o evita La Romareda
El camerunés no viajó y Pablo Aimar vuelve a la lista aragonesa

Samuel Etoo dio ayer la espantada con prescripción médica, modalidad de baja que limita al norte con el absentismo, al sur con el pacto bajo mano, al este con la egolatría y al oeste con Rijkaard, entrenador de paciencia esponjosa. Cualquier departamento de la Seguridad Social le metería mano a este caso bien a gusto, pero el teatrillo es así: Etoo cumple su voluntad (jugará en el Pizjuán), los médicos prescriben su recomendación y en el Zaragoza respiran aliviados, porque la soberanía popular en un campo de fútbol resulta ingobernable. Por más que el alcalde Belloch lo invitara a la Expo como desagravio, el pueblo llano sigue viendo en Etoo a un peligroso agitador.
Esta eliminatoria significa media temporada para el Zaragoza, y lo puede ser también para el Barça según lo que ocurra en Liverpool. El equipo azulgrana intentará remontar el 0-1 de Diogo sin un futbolista mermado, pero capital, que afila su ataque y a Ronaldinho. Lo dicen los que ven no sólo el fútbol, sino también a través del fútbol: con Etoo, el hombre abdominaser juega mejor, alegre y liviano. Al menos vuelven Márquez, que tuvo libre el domingo, Zambrotta y Deco, sancionados con el Athletic. Jorquera ya recobró el gobierno de su vientre y volverá a ser titular en la Copa. El año pasado, entre Diego Milito y Ewerthon le metieron cuatro: eso sí fue una gastroenteritis, aunque Rijkaard hizo algunas concesiones pagadas a precio de oro.
Esta vez el Zaragoza prevé más exigencia. Lo suyo no es administrar resultados, pero una aparente contradicción explica su equilibrio: encaja pocos goles sin cerrarse ni especular; y su principal valor ahora reside en la solidez de los cuatro de atrás. Virtudes a contrapié en un equipo desenfadado. Aimar regresó a la lista, pero comenzará en el banquillo. Y Diego Milito estará arriba, otra vez. Al Zaragoza no le cuesta crear ocasiones, le cuesta meterlas. Hoy, calcula que con hacer una sea suficiente.
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Amagó con irse por los gritos racistas
La inquietud en el Real Zaragoza con el regreso de Etoo ha sido indisumulable en los últimos días. Eduardo Bandrés, el presidente del club, ya hizo un llamamiento a la cordura en el reciente Encuentro con los Ases, cuando un aficionado le pidió que intercediera ante el Barça para que no viniese Etoo. Todo el mundo temía que se reprodujera el incidente de la pasada Liga, cuando el camerunés amagó con irse del campo ante los gritos racistas de la grada. El rescoldo de aquel episodio sigue vivo en Zaragoza, donde la afición se sintió cabeza de turco. El lunes, Bandrés apeló de nuevo a su hinchada para que mostrase "categoría y señorío". Ayer, cuando se supo que no venía, todo el mundo respiró con alivio.




