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Pinilla-Cañizares, el último partido de Barcelona 92

Fútbol | La generación de oro

Pinilla-Cañizares, el último partido de Barcelona 92

Pinilla-Cañizares, el último partido de Barcelona 92

El 8 de agosto de 1992, España ganó la medalla de oro. 15 años después, sólo dos de los 20 jugadores siguen en activo. Los capitanes de Nàstic y Valencia se verán en el saque inicial, quizá la última foto juntos sobre el césped de la que fue la mejor generación del fútbol español.

Las lesiones, la edad y el injusto peaje que el futbolista paga al traspasar el umbral de los 30 años (ya no vales y si vales ha de ser a precio de saldo) han ido extinguiendo la generación que ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Sólo quedan dos: Cañizares y Pinilla. Cañizares tiene 37 años y ha renovado hasta 2009. Pinilla termina contrato el 30 de junio con 36 años. No sabe si seguirá y menos si seguirá el Nàstic en Primera. Por eso, el saque inicial del Nàstic-Valencia puede brindar la última fotografía de dos de los campeones olímpicos juntos sobre el césped.

La aventura olímpica tuvo un inicio torcido. Solozábal era el capitán y negoció las primas con la Federación. La oferta era floja, la respuesta fue fuerte: "Para eso, os lo quedáis vosotros". Aquella generación rebelde decidió que jugarían gratis.

Tenían raza. Jugaron el primer partido, ante Colombia, cuando ni siquiera se habían inaugurado los Juegos. "La clave del éxito fue la convivencia", recuerda Cañizares. "Éramos compañeros, pero sobre todo amigos".

Aún lo siguen siendo y mucho Pinilla y el Chapi Ferrer. "Nos llamamos, charlamos, recordamos... Barcelona 92 es mi mejor recuerdo del fútbol. Todo lo que viví aquellos días no lo he vuelto a vivir. Dio a conocer a una generación de futbolistas irrepetible: Kiko, Alfonso, Guardiola, Cañizares...".Los jugadores nunca pisaron la Villa Olímpica. En Valencia estaban aislados, con el seleccionador Vicente Miera y su ayudante Kubala llevándoles con mimo y tiento, idóneo para aprovechar los ratos libres. "Y tanto -afirma Cañizares- como que en un descanso de la convivencia firmé por el Celta".

Cañizares jugaba en el Mérida, en Segunda. Allí le había llevado Juanito, que falleció en accidente cuatro meses antes de los Juegos. "A él le dediqué el oro. Apostó mucho por mí para que estuviera en los Juegos. Fue un fenómeno".

Llegaron a la final imbatidos. Traslado de Valencia a Barcelona. Fue su primer contacto con el espíritu olímpico, concentrados dos días en el lujoso hotel Juan Carlos I, propiedad de Joan Gaspart quien sólo cobró a la Federación una cuarta parte de los gastos. Allí Kiko firmaba autógrafos como Quico (así aparecía su nombre en los periódicos) y se adivinaba el carácter de sus futuros. Guardiola, ganador y técnico: "No me conformo con la plata, quiero el oro. Sólo hay que tener el balón y jugarlo", y López, un tipo duro: "Ningún delantero me ha dado dolor de cabeza. El único que lo ha conseguido fue el árbitro del partido contra Colombia que me expulsó injustamente".

A las ocho de la tarde comenzó el partido. El Camp Nou se llenó de banderas españolas. "Siempre agradeceré al público de Cataluña el apoyo que nos dio. Pocas veces se ha visto el país tan unido", reseña Cañizares. Los Reyes volaron en helicóptero de Montjuïc al Camp Nou, y España pasó del 0-1 al 3-2. ¡Oro!

La celebración se hizo en el restaurante La Font del Lleó. Luis Enrique y Abelardo fueron los más bullangueros con las canciones de Zapato Veloz, y Solozábal y el propio Luis Enrique se raparon el pelo para grabar en su cabeza la palabra 'oro'. Ha pasado el tiempo. Miera se emociona cuando le llama uno de sus chicos. No los olvida y piensa reunirles a todos en breve para conmemorar que hace 15 años fueron de oro. Y que lo ganaron por su compromiso con España, no por dinero.