El central que empezó de ariete y estudió primero de Periodismo


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En España era un desconocido, pero en Portugal ya no. Allí se señalaba a Zé Castro (Coimbra, 1983) como uno de los más prometedores defensas cuando el Atlético le fichó. Fue Toni Muñoz quien le trajo, le vio en el Académica Coimbra y supo que era central para el Atlético: tenía destreza con el balón, lo sacaba limpio, abría espacios. Hay explicación: a los siete años era delantero, no defensa. Uno después se pasó a la mediapunta; dos más tarde, a la zaga. Retrasó su posición, pero sin perder el toque, la clase, el guante.
Lo intentó con el Periodismo (estudió primero), pero lo suyo es el fútbol. Llegó al Atlético para ser el tercero, detrás de Pablo y Perea, pero en la 9ª jornada, en Mallorca, Pablo se lesionó y debutó. Y un domingo más tarde, en el Calderón, se confirmó: acabó con una sequía goleadora que duraba casi un mes. En la ausencia de Pablo se hizo hueco. Aunque en los dos últimos partidos no jugara, hoy el manchego y el colombiano alternan puesto. Él es fijo. Le marcó a Osasuna y hoy debuta en un derbi. Ojo, no es un blando y, si marca, suele ser determinante.



