Internacional | Los orígenes del deporte rey

Ashbourne: el fútbol como era en el XVII

Fútbol ancestral y desconocido, protofútbol, el que se juega en el pequeño pueblo inglés de Ashbourne el martes y miércoles de Carnaval. Sin límite de jugadores ni reglas estrictas. Aquí sólo importa el 'get goaled': llevar la pelota hasta la meta.

Ashbourne: el fútbol como era en el XVII
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
Actualizado a

Dos menos cinco de la tarde en Ashbourne, condado de Derbyshire. Es (fue ayer) martes de Carnaval en esta localidad recóndita de la Inglaterra más profunda y dos multitudes de número indeterminado se agolpan enfrentadas en el centro del pueblo. De un lado, los que viven al sur del río Henmore y del otro, los que pertenecen al norte. Sin máscaras ni pitos, sin nada que recuerde a los festejos que estos días se celebran en el Viejo Continente. Aguardan, desesperados, que alguna mano inocente les lance una pelota de piel y corcho justo a las dos. Como ha ocurrido desde el siglo XVII, comienza ya un tradicional partido de Royal Shrovetide Football: ese origen común de los dos deportes más añejos inventados por las Islas, el fútbol y el rugby.

Tres millas de carrera.

La vida es el terreno de juego; la muerte y la memoria (no está permitido pisar el cementerio, ni tampoco los parques antiguos), sus límites. Tres millas (unos cinco kilómetros) separan a las dos ruedas de molino que ejercen de líneas de marca. Para anotar un gol hay que golpear la rueda tres veces. Si alguien logra un tanto antes de las cinco de la tarde, el juego se reinicia hasta las diez de la noche. Si no, el partido comenzará de nuevo hoy miércoles, a ser posible sin heridos, con el mismo horario y las mismas no-reglas. Será la segunda parte de una batalla encarnizada.

Porque lo de Football suena paradójico al ver que pegarle una patada al balón es algo titánico, casi imposible entre tanto pánico, tanto desorden. En el siglo XVII, las únicos límites eran "el asesinato y el homicidio involuntario". Hoy en día la cosa se acota a golpes y patadas, pero no hay quien se libre de algún moratón y los heridos son frecuentes. Partes de guerra y una sensación: el fútbol no ha cambiado tanto.

Con cabezas como balón

Los inicios del Shrovetide Football datan del siglo XII, aunque no fuera hasta el XVII cuando se convirtiera en el germen de un deporte de masas, en una auténtica tradición. Existen relatos fidedignos donde se afirma que, por aquella época inicial, los soldados británicos jugaban con la cabeza decapitada de algunos enemigos. En la Edad Media hubo caballeros obsesionados con patear una pelota: la leyenda cuenta que Ricardo Corazón de León llegó a proponer al musulmán Saladino que dirimieran sus cuestiones sobre la propiedad de Jerusalén mediante un partido.

Noticias relacionadas

A comienzos del siglo XVI, el puritanismo inglés impone los domingos (cosa paradójica) sin teatro ni fútbol. Y en la conocida localidad de Derby, curiosamente también, las autoridades debieron recurrir a las leyes contra la insurrección para impedir que la gente siguiera jugando al fútbol.

A principios del siglo XVIII, la popularidad del juego era tan grande que se empezó a practicar incluso en las escuelas públicas. Fútbol y rugby habían separado sus destinos (el colegio de Rugby permitía tocar el balón con las manos), pero el primero aún seguía siendo un deporte rudo, donde los jugadores podían golpear las piernas del oponente sin problemas. En 1863, la Football Association establecía las primeras reglas.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados