Primera | Racing 4 - Nàstic 1

Ni un milagro les salva

Zigic lideró la goleada de un Racing muy superior

<b>LA HISTORIA AL REVÉS. </b>Colsa parece no tener posibilidades de atar a Calvo. No fue esa la verdadera historia de la goelada de ayer.
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El Nàstic firmó ayer en El Sardinero su sentencia de muerte. Se va a Segunda de cabeza, incluso ya a pesar de que medie un milagro. El Racing, sin despeinarse, le pasó literalmente por encima. Tanto en la primera como en la segunda parte. Hasta tuvo suerte el Nàstic, pues no se fue goleado en el primer acto de pura suerte, y se adelantó en el marcador en la segunda mitad. Pero de nada sirvió.

El equipo de Portugal fue protagonista único en los primeros 45 minutos. Perdonó lo que no está en los escritos. La pareja Zigic-Munitis es letal (si llegan a jugar en el Camp Nou la lían seguro). Navas y Matellán, los encargados de sus marcajes, naufragaron, especialmente el argentino. Cuesta mucho rescatar una oportunidad del Nàstic en la primera parte. El Racing jugaba a otro ritmo, con otra marcha. Chabaud, novedad, y Morales no se entendieron, entre otras cosas porque son futbolistas de idéntico perfil. Ambos destruían (o lo intentaban), pero ninguno creaba. Todo lo contrario que Vitolo y Colsa, káisers absolutos del mediocampo, ayudados a la perfección por Scaloni y Serrano.

Merino reconoció no estar en su mejor momento, ¿por qué Flores delegó la creación en él? El bilbaíno se arrastró por el terreno de juego. No es culpa suya, sino del que le pone sin estar al ciento por ciento. La primera mitad terminó milagrosamente para el Nàstic con 0-0. Tenía motivos Portugal para lamentarse, pues su equipo pudo irse a la ducha con tres goles a su favor. Todo cambiaría en la segunda parte.

Antes, sin embargo, golpe de teatro. Merino no existía y Flores puso al sueco Grahn. La primera que le llegó la puso dentro (a pase de Portillo, principal damnificado del mal momento de Merino). A partir de ahí pasó lo de siempre. Sólo un minuto después, Scaloni, desde fuera del área, empató el partido. Disparó sin oposición, entre los dos mediocentros del Nàstic, para más inri. Luego ya el Racing fue un rodillo. Zigic no daba un balón por perdido y eso es tener mucho ganado ante un central como Matellán. El argentino se lió con Navas y Bizzarri y terminó marcándose en propia. Era el 2-1, momento ideal para que el Racing empezara a gustarse.

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Dos más. Con el Nàstic entregado, Colsa marcó el tercero (de estrategia). Y Zigic obtuvo su premio al partidazo realizado. En el cuarto, mareó a Matellán, quien se acabó mirando como el serbio colocaba el balón a la izquierda de Bizzarri. Y ahí terminó la cosa.

La victoria cántabra acerca la salvación a Santander. De seguir así, la certificarán antes de hora. El Nàstic ya no tiene en su línea de visión la permanencia. 12 puntos son tantos que ni con un milagro...

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