Primera | Sevilla 3 - Atlético 1

O Rei Kanouté liquidó al Atleti

Partidazo del delantero de Mali que anotó dos goles. Martí vio la roja a los 35 minutos. Baño impresionante de los locales. El Sevilla, colíder

<b>EL REY DEL GOL. </b>Frederic Kanouté estuvo soberbio en el juego y en la definición. El malí logró dos goles más y ya lleva 18, lo que le sitúa primero en la lucha por la Bota de Oro.
Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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S e llama Frederic Kanouté. Es francés e internacional por Mali. Un futbolista impresionante fichado por Monchi cuando, sin ser titular en el Tottenham, tenía una plusmarca máxima de once goles en una temporada. Ahora lleva 18. Hizo de todo. Atacó, defendió, asistió, marcó y trajo por la calle de la amargura a un Atlético que, todo hay que decirlo, no estuvo tan mal. Pero es que no pudo hacer más porque enfrente tuvo a un grandísimo, maravilloso e impecable Sevilla que rozó la perfección. Y ante un rival así no puedes hacer otra cosa que ponerte a pedir autógrafos.

Porque este Sevilla no fue "Kanouté y diez más". Fue una máquina que trituró ese trivote de guerreros con mono de trabajo que Javier Aguirre se sacó de la manga para bloquear la clarividencia local. Todo lo echó por tierra 'Kanoutegol' a los 14 minutos cuando supo aprovechar una maravillosa e impecable asistencia de ese jugador de seda que es Dani Alves (y ya lleva ocho pases de gol). Leo Franco, la verdad, podía haber hecho bastante más.

Y fue Alves quien, siete minutos después, abrió la brecha definitiva con un golazo producto de la magia de Jesús Navas (a quien sin duda vino a ver Luis Aragonés) con una dejada de película. Era el 2-0 y el Pizjuán enloquecía.

Pero Teixeira Vitienes reclamó su derecho a la gloria como mejor sabe hacer: a base de errores. Perdonó la segunda tarjeta a Pernía y poco después mostró una fulminante roja directa a Martí por una tardía entrada por detrás al Kun Agüero, cuanto menos discutible. Era el minuto 35 y los de Juande se quedaban con diez. Ni se inmutaron. Ni la selección de Brasil campeona del mundo en 1970 hubiera detenido a la máquina del Pizjuán.

Algo mejoraron los rojiblancos con la entrada del gaditano Jurado, un muy buen jugador que aportó el criterio arquitectónico del que su equipo adoleció con sus currantes. El Kun más solo que la una, nos deleitaba, en medio de su desesperación, con un repertorio de acciones notables de clase y de lucha. Pero era muy tarde.

Ni contra diez. El Sevilla era tan superior que nadie reparaba en los desaciertos del colegiado cántabro, que se tragó una zamorana de David (despeje con el antebrazo al estilo del mítico portero Ricardo Zamora) dentro del área o un espeluznante codazo de Perea a Alves que no mereció ni siquiera amonestación. Tampoco pasó nada. El tiempo pasaba y el Sevilla manejaba el partido a su antojo. Nadie diría que jugaba con uno menos pero es que si vemos que Kanouté y Alves anoche valieron por dos, llegamos a la conclusión de que la superioridad numérica la pusieron los gladiadores de Nervión, los herederos de los stukas; en suma, el mejor equipo del mundo.

El éxtasis vino a los 73 minutos. En un córner muy bien sacado por Renato, Puerta, de cabeza, metió el balón en un lugar donde apareció, ¡quien si no!, míster Kanouté. La locura en la grada.

El Atlético, todo hay que decirlo, no perdió nunca la cara ni la dignidad. Buscó su golito del honor y lo encontró por mor del inevitable regalo de Teixeira (éste es el mismo que confundió en su día las camisetas del Sevilla y del Betis, pero en fin...) Pitó un penalti sobre Agüero que es para verlo. Pero Fernando Torres, que en esto de las penas máximas está, y nunca mejor dicho, de pena, lo lanzó lo suficientemente mal como para que Palop lo rechazara. El rebote lo aprovechó Pablo. 3-1. Es el tercer penalti que falla el Niño en lo que llevamos de Liga.

El resto, ya lo saben. Fiesta sevillista que alcanza al Barcelona y que demuestra que su bache de juego y resultados de antaño sólo era una pájara transitoria. Va a por la Liga y sueña con ella. Y tremendo frenazo para el Atlético en su doble sueño de seguir apretando para la Champions y, lo que es más importante en estos tiempos que corren, ponerse por delante del Real Madrid por primera vez en una burrada de años. No pudo ser porque enfrente, insistimos, tuvo un Sevilla grande, imperial, portentoso. Grandioso.

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El detalle: la mano de david en el área fue clara

En el minuto 61, David se llevó la pelota con el codo dentro del área. Fue penalti a favor de los rojiblancos, pero Teixeira Vitienes no lo vio. El defensa sevillista disputaba el balón con el Kun Agüero, que protestó al colegiado intensamente. Fue penalti claro. David se llevó la pelota con la mano intencionadamente.

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