Tote contra Frankowski
Hércules y Tenerife buscan el último vagón del ascenso


Un buen jugador de cartas siempre sabe cuando es el momento de tirarse un farol para darle la vuelta a una noche negra de ganancias. Con este tipo de argucias, una noche de timba ruinosa se puede tornar en una racha de éxitos. Son los trucos del ganador. Por eso, Josu Uribe no dudará en presentar hoy sobre el Rico Pérez a sus cartas más valiosas. Y no va de farol. Podría parecer que la titularidad de Tote, en la media punta, es más un intento de amedrentar a un asustadizo Tenerife, fuera de casa, que un arma para derrocar la meta de Bernardo. Pero nada más lejos de la realidad. El madrileño, después de muchos vaivenes en su temporada, parece que está en la rampa de lanzamiento para despegar definitivamente. Marcó en Vecindario y fue de los mejores. Y además, llega a tiempo para enganchar a su equipo a un tren del ascenso que o lo coge ya o se irá para siempre.
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Pero enfrente estará el Tenerife de Casuco y de Frankowski Franek para los amigos. Y no precisamente es el Hércules uno de ellos. Todo lo contrario. El polaco es un martillo pilón para los alicantinos. Siempre que tiene enfrente la camiseta blanquiazul, marca. Pero siempre con la inestimable colaboración de los guardametas del Hércules que parecen hipnotizados ante la presencia del polaco. Hoy no estará Sergio Sánchez, ni Agassa pero quiere que Falcón sea su próxima víctima. Uribe lo conoce bien y habla maravillas del oportunismo de Franek. Además, hoy estará solo en el hábitat que más le gusta, el área. Casuco ha perfilado un sistema (4-1-4-1) en el que el ex franjiverde cabalgará en solitario. Para frenarle, el asturiano pondrá a todo el arsenal defensivo que dispone. Mármol y Urbano, potencia y contundencia. Nunca han jugado juntos y precisamente ninguno de los dos es Perea. Deberán suplir su lentitud con colocación.
Es el momento de la verdad. Hércules y Tenerife deberán decidir hoy por qué van a luchar en los próximos meses. El que venza aún verá de lejos el último vagón del ascenso. El que pierda deberá mirar, más que nunca, hacia abajo para no caerse. Las cartas ya están repartidas y ahora se comprobará la astucia de cada jugador.



