Sólo habrá público perico
El Livorno trató de reducir su aforo. Será a puerta cerrada


El Livorno jamás había accedido a los dieciseisavos de la Copa UEFA. Por ese motivo, su presidente, Aldo Spinelli, puso su empeño ayer hasta última hora para que el encuentro de hoy contra el Espanyol se jugase con público. La treta consistía en reducir el aforo del estadio Armando Picchi (18.000 espectadores en Liga, y 14.000 para la UEFA) en 9.999 butacas; justo el límite marcado por ley para que las medidas del archiconocido decreto Pisanu no entrasen en vigor. Con ello, accederían al menos los cerca de 7.000 abonados de que dispone el club. Pero las reuniones con las autoridades provinciales y el Ministerio del Interior, en Roma, no surtieron efecto y el encuentro se disputará finalmente a puerta cerrada. Así se había acordado ya el viernes pasado en una reunión mantenida con el presidente de la UEFA, Michel Platini, en Nyon (Suiza).
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La única salvedad a esta porta chiusa, término que tanto odian ya los italianos, será la afición del Espanyol. Unos 50 acompañaron al equipo en el vuelo chárter que los trasladó al aeropuerto Galileo Galilei de Pisa, y otro centenar más habían adquirido sus entradas a través del club. Según fuentes de la entidad perica, se tiene la total seguridad de que ellos sí accederán esta noche al interior del estadio, pues se les apuntó hace sólo unos días como parte de la delegación oficial del Espanyol en la que también figuran la plantilla, los cuatro directivos desplazados a Livorno y la prensa.
Donde sí habrá hinchas del Livorno será, curiosamente, en Montjuïc: 2.000 ya han reservado sus localidades.



