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Etoo acusa a Rijkaard de ser mala persona

Primera | Barcelona

Etoo acusa a Rijkaard de ser mala persona

Etoo acusa a Rijkaard de ser mala persona

enric fontcuberta

El camerunés denuncia la división en la plantilla: "Aquí hay una guerra que no es mía y yo me llevo todos los palos"

Ha tardado casi tres años en hacerlo, pero Samuel Etoo ha acabado por volver a sus orígenes. Después de dos temporadas plácidas, salpimentadas con títulos colectivos e individuales, el delantero camerunés ha recuperado su viejo perfil polémico y lenguaraz en cuanto el fútbol le deparó los primeros días de sufrimiento. Etoo activó ayer un artefacto explosivo cuya deflagración puede alcanzar rincones ahora poco imaginables en el futuro a corto y medio plazo del Barcelona.

En un feroz ataque de incontinencia verbal -por no decir verborragia-, Etoo cargó contra dos de los personajes más queridos del barcelonismo actual, Frank Rijkaard y Ronaldinho Gaúcho, y denunció que el vestuario del vigente campeón de Liga y de Europa está dividido en dos grandes bloques.

La historia merece un resumen desde la noche del domingo, cuando Etoo comenzó a escribir en renglones torcidos. El jugador salió del banquillo para calentar los músculos antes de que acabara el partido entre el Barça y el Racing (2-0). Transcurrido un rato, Etoo regresó al banquillo y se sentó. Eusebio Sacristán, el segundo entrenador blaugrana, comunicó a Rijkaard que "Samu no quiere entrar". El técnico holandés dio entrada a Oleguer Presas y quitó a Juliano Belletti, que acababa de darse un fuerte golpe.

Más tarde, en la sala de prensa, Rijkaard respondió a la pregunta de por qué no había puesto a Etoo con un sorprendente "no quiso entrar", y agregó que el delantero no había hablado con él después del partido. La semilla de la discordia ya estaba lanzada sobre un terreno fértil.

Reunión de tres. El lunes, mientras casi toda la plantilla del Barça se entrenaba en el campo de La Masia, Etoo decidió quedarse en el vestuario, según la versión oficial del club "para ejercitarse en el gimnasio". Llegó al Camp Nou y se marchó de allí sin cruzar palabra con Rijkaard ni disculparse ante sus compañeros u otros miembros del cuerpo técnico. Por la tarde, el presidente del club, Joan Laporta, citó a Etoo en su despacho. Según ha podido saber AS de fuentes bien informadas, a ese encuentro asistió también Rijkaard. Etoo se marchó con la sensación de haber aclarado todo, de que su relación con el técnico volvía a estar en calma.

Pero se trataba de una impresión ficticia, a tenor de lo que vendría después. Ayer, al final de un acto promocional en Vilafranca del Penedès, Etoo destapó la caja de los truenos y cargó contra Rijkaard y contra Ronaldinho, a la vez que hizo una foto del vestuario blaugrana que dista mucho de ser el paisaje bucólico que pretenden las fuentes oficiales.

Un día de furia. La carga de Etoo requiere apenas de matices que aclaren a quién se refería con algunas de sus alusiones indirectas. Por lo demás, se le entendió todo, incluso aquello que dijo en un tono marcado por la furia, de pie ante un auditorio que no daba crédito a lo que estaba oyendo.

"Es de mala persona salir a una rueda de prensa y decir que me negué a jugar", fue su censura contra Rijkaard. "Yo siempre he cumplido con mis compañeros y voy con la cabeza alta. Yo no tengo nada que decir. El señor Rijkaard es el que dijo lo que dijo y es el que tiene que hablar con ustedes (los periodistas). No doy a explicaciones a nadie. Si el club las quiere, se las daré al club, pero a nadie más", desafió.

Ronaldinho, que en la zona mixta posterior al Barça-Racing reclamó a Etoo que "pensara más en el bien del equipo", también recibió su ración de etoína: "A los que dicen que hay que pensar en el equipo Yo siempre pienso en el equipo. Lo escucho todo, perdono, pero no olvido".

No fue la única referencia de Etoo contra el crack mediático del Barça, que ha paliado con goles la ausencia del camerunés. Aunque sin nombrarlo, se refirió a Ronaldinho como un jugador que no se entrena todo lo que podría: "Siempre he cumplido con el equipo. He jugado y me he entrenado con molestias y golpes Los que tienen que pensar en el equipo son otros".

En pleno calentón, Etoo advirtió de que quizás su futuro profesional cambie antes de lo previsto: "Si me voy o salgo, lo haré con la cabeza muy alta". Pero, acaso consciente del alcance de estas palabras, enseguida aseguró: "Volveré y volveré a marcar goles". En su opinión, hay quien no se alegra cuando es Etoo quien consigue marcar: "Lo que duele son mis goles, no lo que hago o digo".

Etoo calificó de "guerra" la situación que existe en el seno del club desde la marcha del vicepresidente Sandro Rosell, y se señaló a sí mismo como la víctima del fuego cruzado: "Esa guerra no es mía y yo me llevo todos los palos". "En el Barça hay dos campos, hay dos grupos -explicó el camerunés-, uno es el del presidente y otro es el de otra persona. Los que están preocupados deben saber que he vuelto y que la lesión no dura toda la vida. Volveré y volveré a marcar".

Rosell. En tono desafiante, sin nombrarlo pero en referencia transparente para cualquier aficionado medianamente bien informado sobre el pasado reciente del Barça, Etoo lanzó sus ataques contra Rosell: "Cuando ha sido mi jefe nunca me ha saludado, y ahora viene por detrás a darme palos. Eso sí es de mala persona".

Más exaltado aún, y mientras estaba rodeado de niños, el camerunés lanzó su penúltima bravata: "Si alguien tiene huevos de decírmelo a la cara, que me lo diga".

A todo esto, el abogado de Etoo, Josep Maria Mesalles, asistió a la actuación del jugador entre la pasividad y los intentos por evitar que siguiera adelante con sus acusaciones y descalificaciones. Así se cerró la jornada más tormentosa en el Barça desde que comenzara la era Rijkaard. El entrenador tendrá que resolver ahora, de acuerdo con la política que marque el secretario técnico, Txiki Begiristain (quien ayer estaba fuera de España por razones profesionales), qué hacer con uno de los futbolistas más rentables de su plantilla.

Se trata de Samuel Etoo, tan grande como goleador, tan pequeño en su comportamiento como integrante de un colectivo. Todo iba bien en el Barça hasta que comenzaron los problemas.