Sin destino en la UEFA: Livorno, Siena o Génova
Hoy se sabrá. El Espanyol trata de asegurar el viaje de sus aficionados


Será, sin duda, el San Valentín más movido que se recuerda. El partido de ida de dieciseisavos de la Copa UEFA entre el Livorno y el Espanyol todavía no tiene sede, aunque la decisión debe producirse, a no mucho tardar, esta misma mañana. La Comisión Ejecutiva de la UEFA y el comisario extraordinario de la Federación Italiana de Fútbol, Luca Pancalli, tienen prevista una reunión de urgencia Nyon (Suiza) para abordar este asunto.
Las preguntas son muchas, pero las opciones se han ido reduciendo. En este momento, las posibilidades son éstas: si se juega en el Armando Picchi de Livorno será a puerta cerrada, porque no figura en la lista de recintos seguros; pero podría disputarse en otra ciudad italiana, ante público. Se perfilan como alternativas el estadio Franchi de Siena (de 15.700 espectadores, que se halla a 124 kilómetros de Livorno) y el Luigi Ferraris de Génova (38.000 asientos, a 180 kilómetros), que sí disponen de permiso gubernamental para acoger aficionados.
El Espanyol aguardaba que la decisión se produjera ayer. Sin embargo, la cumbre del Consejo de Ministros celebrada en Roma sólo sirvió para levantar la suspensión de los partidos en competición nacional, sin vinculación alguna con los encuentros internacionales. En ese sentido, el Livorno sí sabe ya que este fin de semana deberá enfrentarse al Milán (donde posiblemente debutará Ronaldo) a puerta cerrada, en el Giuseppe Meaza.
Pero ni siquiera este hecho está asegurado puesto que, tras la reunión del Ejecutivo italiano, la plantilla del Livorno hizo valer su conocida vertiente luchadora. El líder del equipo, Cristiano Lucarelli, advirtió de un posible plante de los jugadores: "Respetamos las decisiones del Gobierno, pero los futbolistas pedimos que no existan discriminaciones entre estadios abiertos y cerrados. Podríamos parar también nosotros para reflexionar una jornada más", deslizó a modo de sutil amenaza hacia el poder establecido. Sin embargo, no parece que esto pueda afectar al duelo de la UEFA.
Las entradas.
Decenas de socios y simpatizantes pericos con intención de viajar a Livorno telefonearon ayer a la centralita de Montjuïc preocupados por la situación. Recibieron por respuesta que la solución no pasará de hoy. La posición del Espanyol es clara: si se juega en Livorno, la intención es que viajen los españolistas que lo deseen, aunque sea a puerta cerrada. Pero sólo se tomará tal medida si el club tiene la seguridad de que todos accederán al interior del estadio. Si no se juega en el Picchi, el problema dejará de existir: simplemente, será a puerta abierta.
Ante esa lógica inquietud de la masa social, Dani Sánchez Llibre, su presidente, lanzó en AS un mensaje de calma: "Pedimos paciencia a los aficionados. Estamos haciendo todo lo posible para que puedan ir a Italia, y hoy se sabrá qué pasa", dijo a este periódico.
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Estadio de Perelló.
Aunque no guarda relación con el escándalo organizado alrededor de este encuentro, se da la circunstancia de que el portador del nombre del estadio amaranto, Armando Picchi, era antepasado de José Luis Perelló. El vicepresidente del Espanyol lo confirmó ayer: "Era un tío-abuelo mío. Obviamente, no llegué a conocerlo. Pero me hace ilusión ir allí porque nunca he estado y no deja de ser una rama de mi familia", explicó en Cope Miramar. De hecho, aunque sea anecdótico, se trata de un motivo más para que el partido se dispute en la ciudad de la Toscana. El padre de Perelló, el desaparecido ex presidente del Espanyol, se apellidaba Perelló Picchi. Y Armando Picchi fue un mítico jugador del Inter Milán, del Livorno e incluso de la selección italiana.



