Primera | Arizmendi

Caparrós ha convertido a una eterna promesa en una realidad

En el Atleti se estrelló con Bianchi

En su segundo año con el Depor se ha consagrado en Primera.
Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Desde su primera Liga en el Juvenil División de Honor del Atlético hasta su consagración en el Depor. Ocho instantes bastan para trazar la trayectoria deportiva de Javier Arizmendi (Madrid, 1984). El primero se remonta cuatro años atrás, en su primer año de Juvenil en el Atlético (en la orla, el segundo empezando por la izquierda). Llegaba del Coslada como una apuesta segura que los rojiblancos le quitaron al Real Madrid, llegaba a un equipo campeón de Liga y Liga de Campeones. Con él repitieron el triunfo de Liga y ese noviembre llegó el Mundial Sub-20 en Qatar. Fue su primera gran aparición, su primer gran gol. España volvió a casa con un subcampeonato y un gol para el recuerdo: el de Arizmendi en la prórroga, en el pase a semifinales ante Canadá.

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"Juega como los ángeles", le definía siempre Pepe Murcia, su entrenador en el filial aquel año (2003-04) en que terminaron primeros y acariciaron el ascenso a Segunda con 11 goles de Arizmendi. Había algo en él, además, que le diferenciaba del resto: de mente privilegiada, estudiaba Telecomunicaciones. Casi nada. De aquella hornada surgió una quinta: la de Manu del Moral, Toché, Gabi, Arizmendi y Molinero (foto en la segunda fila arriba). Para todos llegó la prueba definitiva en Primera. Él ya había debutado en el Camp Nou, pero faltaba confirmar lo apuntado: se fue cedido al Racing, jugó 22 partidos, marcó tres goles, ganó los Juegos del Mediterráneo de Almería y regresó para formar parte del proyecto de Bianchi.

Nada salió bien. El Largo, así le llamaba, no contaba para El Virrey. "No tenía su confianza", lamentó éste ya en A Coruña. Sólo jugó un partido, se fue en Navidad sin ruido. El Atlético, eso sí, se guardó una opción de recompra. Toda la fe que le faltaba a Bianchi la tenía Caparrós. El año pasado sólo marcó dos goles: el primero, de chiripa, ante el Athletic; el otro, también a los bilbaínos, una vuelta después. Su confirmación llegó este año: en Liga ha marcado cuatro goles, uno de ellos, por cierto, al Atlético y ha sido estrella ante rivales como el Madrid o el Espanyol, Luis le llamó con la Selección para un amistoso ante Rumanía y el Atlético, ante el interés del Barcelona y otros grandes, le quiere repescar este junio, ahora que, efectivamente, se ha ganado la Matrícula de Honor en Riazor.

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