Primera | Espanyol

Valverde se pone serio: no valen más errores

No hubo bronca pero sí un importante "tirón de orejas" del entrenador a sus futbolistas. Ellos, los que perdieron 4-0 en Tarragona, saben perfectamente que no estuvieron a la altura. Son conscientes de que el nefasto primer tiempo del Nou Estadi emborrona la buena racha liguera.

<b>EN SILENCIO. </b>Ernesto Valverde expuso la situación actual a todos sus futbolistas, que le atendieron con cara de circunstancias.
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No estamos ni mucho menos en un bache". Luis García cierra de este modo un mal momento que no va más allá que el hecho de haber perdido tres puntos en el campo del colista. "Si le ganamos al Zaragoza todo se habrá olvidado". Es otra frase muy socorrida en el entrenamiento de ayer del Espanyol.

Pese a estas palabras, que alivian penas, la mañana de ayer en la Ciudad Deportiva no fue sencilla para nadie. Ernesto Valverde no tenía buena cara. El técnico tampoco se escondió ante sus futbolistas. Les reunió en el centro del campo de entrenamiento y también charló individualmente con algunos de los jugadores que participaron en el 4-0 del Nou Estadi.

Valverde habló de "errores graves" en la primera parte que no se deben repetir. Le preocuparon ciertos aspectos tácticos, sobre todo, cómo el equipo defendió las jugadas a balón parado. El entrenador habló con Dani Jarque, que tuvo mucho trabajo en defensa. También lo hizo con Raúl Tamudo y Walter Pandiani. Otro que también hizo terapia con Valverde fue Albert Riera. El mallorquín era el encargado de vigilar a César Navas, la torre del Nàstic, que marcó el cuarto gol de los de Paco Flores. Tintín Márquez, segundo técnico, tuvo otro aparte con Luis García e Iván de la Peña.

Reunión.

Los jugadores también hablaron entre ellos sin la presencia del cuerpo técnico. El grupo se conjuró para que este "exceso de confianza" no vuelva a confundir las cosas. Están dolidos en su orgullo, al que van a apelar para que el encuentro frente al Zaragoza suponga otro repunte.

El equipo librará hoy. Mañana volverá al trabajo para empezar a solucionar los errores defensivos en el balón parado y el achique de espacios. Valverde pondrá el acento en todas estas cuestiones.

"Vamos a sacar el orgullo"

El trasiego de jugadores del Espanyol por el parking de la Ciudad Deportiva dejaba un reguero de opiniones interesantes, todas salpicadas por el aroma de haber "aprendido de los errores". Rufete jamás se esconde ni, lógicamente, en los buenos tiempos ni tampoco en las duras. "Quizá sí que pecamos de un exceso de confianza. Nos salió todo mal, desde el principio", comentó a AS el extremo alicantino.

Los futbolistas confiesan sentirse "dolidos" por la imagen mostrada durante la primera parte. No hay tanta queja de la honrosa segunda mitad en la que al menos se pudo mantener el 0-0 parcial frente al colista. No hay dudas sobre el nivel físico de la plantilla, así que la escasez de rotaciones no es un motivo recurrente en la charla con cualquier futbolista.

Un miembro del staff del primer equipo nos desvela su inquietud: "Es lo mejor que le podía pasar al equipo. Perder así, de este modo, nos centraremos todos en volver a meterle al trabajo la misma intensidad. En esta vida no hay que relajarse porque, como casi todo, el éxito es una cuestión mental", nos asegura desde su privilegiada posición.

Queda tanta Liga por delante que el 4-0 no deja de ser un "accidente" pese a que a Carlos Kameni se le escape aquella frase de "me va a costar olvidar lo de Tarragona". Normal. Estuvo vendido en casi todas sus acciones. Poco pudo hacer en los goles del Nàstic.

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La afición tampoco quiso hacer demasiada sangre en el día después del mini-desastre. Sólo un joven seguidor le recriminó a algún perico que no hubiera agradecido el apoyo de la afición en la grada del Nou Estadi a pesar del contundente resultado. No hubo ni siquiera confrontación.

Y Rufete deja otra sensación positiva, suficiente como para creer en ella: "Ustedes conocen mejor que yo a este equipo. Siempre ha demostrado que sabe sacar el orgullo en los momentos más complicados. Así que seguro que vamos reaccionar". Y será frente a un Zaragoza que ayer se despertó con la mala noticia de la lesión de Pablo Aimar, con la obligación de defender la Copa en el Camp Nou y volver a Barcelona (Montjuïc) el sábado.

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