Nunes frena al Decano
El Mallorca ganó como local cuatro meses después

Un día tenía que llegar... y llegó. En la onomástica de los árbitros (sí, tienen su fiesta particular), el Mallorca rompió su mala racha en el Ono Estadi a costa de un desconocido Decano. Juego directo, colocación y el otro fútbol fueron las claves para que los pupilos de Manzano dieran la segunda alegría de la temporada a sus seguidores. Ya ni se acordaban de la primera. También influyó el mal partido del Recre. Marcelino hace bien en seguir hablando de permanencia. Cada vez que Europa está cerca tiemblan las piernas.
El Mallorca se había aprendido muy bien la lección. Ya en la primera vuelta tuvo el partido a su antojo, pero se encontró con un postrero gol de Cazorla. Ayer no volvió a tropezar en la misma piedra, aunque estuvo a punto. Basinas y Jordi López se encargaron de dormir a Viqueira. Y cuando el 'Mago' no aparece, mala pinta para el Decano, sobre todo cuando Uche se quita del cartel a la primera. El nigeriano ha bajado su nivel en las últimas jornadas sin motivo aparente. O sí lo tiene. Tuvo el 0-1 en las botas, pero Nunes apareció por sorpresa.
Con las dos estrellas albiazules desaparecidas, el Mallorca se vio superior. Apretó los dientes en ataque con un Maxi López batallador. Ibagaza tomaba el timón y Arango y Jonás acompañaban por banda. Ante tanta insistencia, y tras 15 saques de esquina, Ballesteros, uno de los defensas más contundentes de la Liga, aprovechó el error en la zaga del Decano para adelantar a su equipo. El Ono Estadi no estaba viendo mucho fútbol, pero se llevó una gran alegría.
Marcelino lo veía venir... y vino. No tuvo tiempo para arreglar casi nada, porque Nunes, el todopoderoso Nunes, cabeceó a la red tras otro de esos inacabables saques de esquina. Al portugués no le valía con tapar a la perfección a los delanteros del Recre. Quería más. Y lo tuvo. Coronaba un gran partido.
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Ese gol mandó a vestuarios a ambos equipos. Manzano demostró de nuevo que le tiene cogida la medida al Decano y no tenía por qué cambiar. Su homólogo ardía por dentro. A su equipo no el salía nada, tal vez por el viento, tal vez por una apatía difícil de tener solución. Por lo menos ayer.
Tras la reanudación, la historia no cambió mucho. Sólo un poco. Juanma, que no había acertado un solo pase, voleó a la perfección un certero centro de Aitor. Fue meter más miedo a la parroquia local que otra cosa, más aún tras la expulsión de un contundente Ballesteros. Pero no. Nunes seguía en el campo, convertido en un auténtico líder. A Uche no se le esperaba y Viqueira no daba con la tecla. Ante tanta desesperación, lo normal fue la victoria del Mallorca, que se aleja de la salvación. Esa palabra, salvación, es la que mantiene el Recre en su boca.




