Robert ejerció de Villa
Marcó dos goles que sacan del descenso al Betis


El Betis salió de los puestos de descenso seis jornadas después. El Valencia se queda con las ganas de apretar las clavijas a Barcelona y Sevilla y, por ende, no bate su plusmarca histórica de siete victorias consecutivas. Los béticos, que buscaban un delantero desesperadamente en todo lo largo y ancho de este mundo, se han encontrado con que lo tienen en casa; Robert, autor de dos goles más valiosos que el Guernica de Picasso (para el Betis, se entiende). Empero, el Valencia brama contra Turienzo Álvarez porque considera que los dos goles verdiblancos no debieron subir al marcador.
Hacemos un inciso para explicar las jugadas de marras. En el minuto 14 Xisco se escapó y en el momento en que dispara, Robert se encuentra en fuera de juego. El balón rebotó en Ayala y le llegó al brasileño que fusiló. El colegiado consideró que el off side se deshace porque el balón vino de un contrario. Jugada dudosa.
El segundo motivo de disputa es a los 67 minutos. Capi se encontró dentro del área intentando controlar un balón. Albelda apareció por detrás y le dio una patada en la espinilla. Sin intención de agredir, pero falta al fin y al cabo. Penalti y el centrocampista internacional, tranquilamente, se podía haber llevado una amarillita. La pena máxima la transformó Robert en el 2-1. Y el estadio Ruiz de Lopera enloqueció.
No creo que el Valencia deba atribuir su batacazo a una mala actuación arbitral en su contra. De hecho, en el minuto 75 hubo una mano de Albiol dentro del área que debió ser castigada con la pena máxima. El gran pecado del equipo visitante fue que pecó de soberbia. Vamos, que se confió.
En efecto. A los nueve minutos, ese pedazo de jugador que se llama David Villa rebañó un balón al helvético Vogel y se fabricó una pared con el canario David Silva que le dejó sólo ante Doblas al que fusiló. Un temprano 0-1. La historia del año pasado (recuerden, 0-2 y festival de juego y goles del internacional asturiano) hizo pensar en que la historia se repetiría. Pero no fue así.
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La prepotencia del Valencia fue inversamente proporcional a la garra y entusiasmo 'made in Luis Fernández'. Rivera no paró de correr, Doblas realizó varias paradas escalofriantes; Melli de nuevo impecable, Maldonado batallador. El trabajo formidable de Robert se vio perfectamente complementado en la segunda mitad con la salida de Capi (fantástica su aportación) y Sobis, que fue un dolor de muelas para los Curro Torres, Albiol Ayala y compañía.
Y a falta de nueve minutos, Quique se decidió a sacar a Joaquín, recibido con mucho cariño. Demasiado tarde. El portuense hizo un par de buenas internadas y hasta tuvo el empate en el minuto 91. No marcó el 'gol más triste de su carrera'.



