"La tensión es buena; si estoy mal iré al banquillo"
"No se puede relajar nadie". Pablo es contundente sobre su suplencia. Ante el Racing sumó su partido cien con el Atlético y marcó el gol del empate.


Regresó al once para ponerle las cosas difíciles a Aguirre: marcó el gol del empate e hizo un partidazo...
El fútbol es así. Me satisface el gol porque llevaba mucho sin marcar, pero no el empate. Tampoco merecimos más.
¿Qué pasa en el Calderón?
En casa los números no son tan malos. Fuera son de campeones. En casa, cualquiera se te encierra y es muy difícil marcar. Si no marcas al principio, sufres. Todos queremos ganar. Al subir arriba, dejamos espacios y tenemos despistes. Debemos ser más pacientes, que no nos influyan esas cosas.
Pablo y Perea eran incuestionables, pero llegó Zé Castro y usted está siendo suplente...
En el equipo hay grandes defensas. Luis y Zé Castro están a gran nivel y el que juega está haciéndolo bien. Hay que intentar seguir participando y aportar lo máximo que pueda.
¿La competencia beneficia?
La tensión es muy buena. Sé, como todos los demás, que si estoy mal puedo ir al banquillo. Y eso es mejor para el equipo.
Con Eller ya son cuatro centrales de gran nivel...
El Atlético es un grande, el club lo decidió así. Hay que darle la bienvenida. Es un tipo fenomenal y si un club como el nuestro le ha fichado será por algo. Seguro que dará alegrías. El que esté mejor, jugará y así no se relajará nadie.
¿Cómo está ahora tras los momentos duros del verano?
Sí lo fueron, pero pasaron. Desde mi primer partido, me centré en el balón, en hacer mi trabajo lo mejor posible. Después tuve la mala suerte de lesionarme y eso me hizo crecer.
¿Le hizo crecer una lesión?
En mi carrera nunca antes me había sucedido estar cinco semanas parado. Fue una sensación nueva, aprendes lo importante que es poder jugar.
¿Se llegó a asustar?
Sí, tenía un dolor intenso en el costado, no podía dormir, me dolía al tumbarme... La sangre en la orina hizo saltar las alarmas. Pero tras las pruebas me quedé más tranquilo. Fueron dos fisuras en las vértebras que eran dolorosas, pero nada más.
¿Que aspiren a la Liga es ambicioso o exagerado?
Hemos de ser ambiciosos, pero cautos. Queda mucho y hay opciones de todo, pero es dificilísimo. La segunda vuelta será más complicada que la primera: la gente ya se juega no descender o estar ahí arriba.
Valencia, Bilbao, Sevilla y Real Madrid... Llega un mes muy complicado...
Nos jugaremos mucho. Son cuatro partidos dificilísimos, un mes importantísimo. Debemos mantener la actitud. Llevamos muchas jornadas en Europa y debemos seguir ahí. Primero miramos al Valencia, que, ahora, es el mejor de la Liga. A ver si pescamos allí para jugar contra el Athletic en casa, donde no podemos perdonar más.
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¿Tras los golpes de las lesiones estar arriba se paladea mejor?
Eso demuestra que hemos sabido responder en los momentos difíciles. No todos pueden salir de situaciones como las que hemos vivido. Ahora es vital sumar puntos para que los que vayan a remolque sean los demás, no nosotros. Arriba se ven las cosas de otra manera, incluso parece que hay más suerte.



