Volver a empezar
El Zaragoza busca su relanzamiento en el inicio de la segunda vuelta

Durante la semana se han oído alrededor del Zaragoza ecos de una cierta aprensión hacia el Deportivo, recelo ante ese equipo contradictorio que no ha perdido en el 2007 aún, ni ha ganado todavía fuera en esta Liga... Un bloque a la manera de Caparrós, incómodo, enérgico, que necesita ya algo más que las impresiones de mejora que ha reunido en las últimas semanas. Son dos rivales con dudas, pero el Zaragoza se ha protegido bien esta semana de las suyas. Cuanto más aprieta la desconfianza general, más sonríe Víctor, un tipo subrayado por biorritmos muy personales. "Estamos mucho mejor, tengo una gran fe en este partido", largó ayer el entrenador.
Mejor este desiderátum que la cara arrugada del que espera que el cielo le caiga encima. Mejor que oír a Lotina, para qué nos vamos a engañar. Por ponerle cara a esa figura abstracta. Mientras todo el mundo se fija en la nostalgia del gol, o en que los equipos de Víctor Fernández suelen hacer menos puntos en la segunda vuelta que en la primera, o en si Lafita gana o no el puesto de D'Alessandro en el once, mientras tanto el entrenador hace proselitismo optimista y dice que ve a su equipo en la línea de trabajo, frescura y actitud de los mejores momentos.
La gran noticia en el once sería la caída de D'Alessandro, el jugador más cambiado de la Liga, en sospecha desde la grada. Lafita, fantasista de zancada larga, sería su relevo. Que juegue el que sea, todos son del Zaragoza.. En el último día de Diogo en el correccional, Gabi Milito y Zapater vuelven al césped. Más detalles: falta otra vez el tobillo melancólico de Celades, que se quedó fuera de la convocatoria, así que Piqué reintegra la unidad de operaciones especiales, de nuevo como pivote.
Tráfico pesado.
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El medio campo va a ser zona de batallas medulares, y no sólo por lo que respecta a la geografía del terreno. A la pareja Duscher-De Guzmán le va la emboscada en los caminos, el tráfico pesado, el robo de pelotas. Ahí, el Zaragoza necesita la gracilidad de Piqué para imponer un contrapunto de ritmo, ingenio y pensamiento veloz. Y jugar a los enganches de Aimar y las salidas por afuera. El Deportivo es equipo de trato directo, poco amigo de la elaboración. Juega igual que habla Caparrós. Y más cuando, con la baja de Riki, va a reunir arriba a Arizmendi -gacela de proporciones desiguales, magnífico en campo abierto, inexacto en los remates- y Taborda, futbolista de pura y mera rotundidad.
En fin, que todos sabemos lo que hay, y más los futbolistas. Sabemos que empieza la segunda vuelta y en qué momento están ahora mismo el campeonato y sus aspirantes. No hace falta ni decir que el Zaragoza precisa relanzarse, defender Europa y los sueños, recuperar las convicciones, los valores que lo hicieron un equipo feliz, generoso, referencial en esta Liga de escasas alegrías. Necesita gol, claro está. Ante un estadio vigilante y frente a un rival más incómodo que una cama de tablones.




