Un Madrid convulso ante un Mallorca sin castillo
Los locales sólo han ganado un partido en casa esta temporada

En Mallorca se están celebrando estos días las fiestas de San Sebastián, onomástica que se conmemoró ayer y que se refiere al mártir que, según relatan las vidas de santos, fue mandado atar desnudo en el centro de un estadio romano y allí acribillado con una lluvia de saetas. Aunque sus verdugos lo daban por muerto, el santo sobrevivió y, una vez restablecido, continuó luchando contra el Emperador y en favor del cristianismo. La leyenda dice que sus restos descansan en Palma. Quien quiera ver en esta historia un paralelismo con la situación del Real Madrid, puede; estamos en un país libre.
Esta isla en fiestas y conciertos, humeante de hogueras y butifarras, recibe al Real Madrid, equipo al que le unen lazos que aprietan y ahogan. Aquí comenzó a extinguirse hace casi un año el Madrid de Florentino, por inmediata dimisión del ideólogo. Aquí atraca el ex presidente (su barco) y aquí veranea también el actual mandatario, que mañana ofrece una esperadísima conferencia ante los estudiantes universitarios, esos muchachos desatalenguas.
Por eso y por mucho más, el partido quema. Si los blancos llegan después de ser eliminados en Copa y asaeteados por el fuego amigo, la situación del Mallorca tampoco sugiere extrema tranquilidad. Es cierto que el equipo venció al Sevilla en el Pizjuán (1-2) y que esa victoria disimuló la posterior eliminación en Copa, pero también es verdad que el precipicio sigue demasiado cerca (a cuatro puntos). Y el recorrido del Mallorca en su propio estadio tampoco invita precisamente al relax: sólo una victoria en Son Moix esta temporada, el pasado septiembre, contra el Espanyol (1-0).
Si se desempolva la estadística se descubre que los números del Mallorca en Son Moix resultan, cuando menos, preocupantes: 59 victorias en 142 encuentros, 40 empates y 43 derrotas. Para su consuelo queda que en la pasada temporada el equipo acumulaba cuatro meses sin ganar en casa hasta que llegó... el Madrid. Así de peculiar es la vida en el rebautizado Ono Estadi (o Bono Estadi, para aquellos malvados que valoran sus regalos a los visitantes).
El Madrid que saltará esta noche al césped no difiere demasiado del que jugó contra el Betis. Las novedades se centran en la reubicación de Sergio Ramos, que pasa del centro de la defensa al lateral derecho y el regreso de Cannavaro, el jugador más amonestado de la Liga (nueve amarillas), junto a Alexis, central pretendido por Mijatovic. La duda se localiza en el lateral izquierdo: Raúl Bravo (renqueante) o el joven Torres (exultante). No es sorpresa que una vez extinguida la Copa, Casillas vuelva a ser el amo de la portería. Ahora lo vemos más claro: el jueves no perdió el Madrid, perdió Diego López. Y sin tener culpa alguna.
Interés.
Gago e Higuaín serán de nuevo las referencias del equipo, que desde la revolución de los biberones ha ganado un partido (Zaragoza), ha perdido otro (Deportivo) y ha registrado dos empates (Betis). Hoy podríamos tener una primera aproximación de la tendencia del grupo.
Como sucedió en el último partido, Capello no sentará en el banquillo a ningún delantero. Ayer fue preguntado al respecto y dejó abierta la puerta al regreso de alguno de los marginados. Sin embargo, sigue sin convocarlos.
Aunque el Madrid ha ganado sólo dos de sus ocho últimos partidos (entre todas las competiciones), sus números en Liga siguen siendo esplendorosos lejos del Bernabéu: seis victorias y tres derrotas.
El Mallorca, por su parte, afronta el choque con las bajas de Ballesteros (sanción) y Tristán (lesión). No obstante, el once titular no se resiente. Hablamos de un equipo con tanta capacidad de mejora como amplio margen de error. De momento, sólo ha mostrado sus habilidades más oscuras. Manzano debe seguir probando, como hasta ahora. Sólo tres equipos de Primera no han repetido alineación: Barcelona, Osasuna y Mallorca.
Moyá, que ha relevado a Prats en la portería, enfrenta más retos que el de la mera supervivencia: un guardameta del Mallorca no detiene un penalti desde 2001 (28 lanzados desde entonces), cuando lo atrapó el Mono Burgos, ahora contertulio y rockero.
Diferencia de puntos aparte, el partido es parejo por los estados de ánimo y la dimensión de las expectativas, título o salvación. También porque se trata de equipos en formación y con serios problemas de gol. El Madrid sólo suma dos en cinco partidos; los delanteros del Mallorca sólo han hecho cuatro dianas en toda la temporada.
Conclusión: combate áspero y tal vez bronco. Como lluvia de saetas.
Noticias relacionadas
Se rozará el lleno pese a los precios: entre 73 y 145
A pesar de los altísimos precios, entre 73 (fondos) y 145 euros (tribuna cubierta), sólo faltan por venderse 2.000 localidades, por lo que no se descarta que hoy se agote el papel y el estadio registre un lleno total. Hoy permanecerán abiertas las taquillas entre las diez de la mañana y las dos de la tarde, y de las cuatro y media hasta la hora del partido. El club mallorquín repite los mismos precios que en la visita del Barcelona.



