Diputación y BBK serán dueños del nuevo estadio
El club garantiza un modelo viable de financiación

El Athletic ha asegurado la viabilidad económica del nuevo San Mamés. Después de varios meses de incertidumbre ayer se conoció la clave de bóveda del proyecto más ambicioso del club rojiblanco: el modelo de financiación. Y para sorpresa de muchos, el estadio que dejará La Catedral en el recuerdo no será propiedad exclusiva del Athletic, que ahora sí tiene todos los derechos sobre San Mamés.
El próximo campo tendrá una titularidad compartida, fruto de la sociedad 'San Mamés barria', que tiene como miembros fundadores a la Diputación Foral de Bizkaia, el Athletic y la Bilbao Bizkaia Kutxa (BBK). La entidad bancaria es uno de los patrocinadores estrella del club.
La sociedad será dueña del nuevo estadio y cederá la gestión al Athletic, en un esquema similar al empleado con el Museo Guggenheim. El edificio de Frank Ghery, uno de los emblemas de Bizkaia y Euskadi, tiene a la Diputación y al Gobierno vasco como dueños, mientras que el desarrollo y la gestión es de la Fundación Salomon Guggenheim y de otros socios patronos.
El nuevo San Mamés seguirá ese razonamiento y la propiedad será múltiple porque la intención es que tanto el Gobierno vasco como el Ayuntamiento de Bilbao se sumen al organigrama directivo. El ejecutivo de Vitoria advirtió hace unas semanas que no financiaría un proyecto privado. El diputado general José Luis Bilbao, encargado de presentar el acuerdo, resaltó que "aquí no hay subvenciones, hay propiedades. Esto es una sociedad patrimonial en la que cada uno es dueño según aporte".
Noticias relacionadas
El proyecto saldrá a concurso
La fórmula de desarrollo elegida para el nuevo San Mamés impedirá al Athletic elegir la fisonomía del campo y a su creador. La contratación del arquitecto y de las constructoras dependerá de la sociedad y, según anunciaron, ésta convocará "un concurso público de máxima transparencia para el diseño del estadio y la adjudicación de las obras". Los patronos no tienen constancia del precio final del proyecto ("se habla de 180 millones, pero habrá que ver") ni del campo de referencia. "En el Mundial había muy buenos".



