Sin adornos... pero en cuartos
El golazo de Jankovic puso emoción. Riki provocó el penalti decisivo y Sergio no falló. Ballesteros vio la roja y se cerró el partido. Sigue la buena racha.


El Deportivo padeció, pero el que algo quiere. algo le cuesta. Ayer le costó sufrimiento, unas gradas casi despobladas en Riazor y un rival que puso fe en la remontada. Pero al final se alcanzó el objetivo y los cuartos, que no pintan nada mal después de las sorpresas de ayer, ya están ahí. La Copa empieza ahora, claro que sólo quedan ocho equipos que pueden decirlo. Esta competición se puede convertir en la tabla de la ilusión y la Liga en el sustento. Lo cierto es que a Caparrós le salió perfecto. Minutos para los menos habituales, descanso para la tropa pensando en el Espanyol y en cuartos. Misión cumplida.
Antes del partido, Manzano había prometido que iban a pelear la eliminatoria a pesar del 1-2 de la ida, mientras que Caparrós le solicitó a los suyos que se olvidasen del resultado favorable de la ida. La plática del técnico balear debió calar más hondo que la del de Utrera, porque el Mallorca salió enganchado al partido y el Depor con una torrija considerable. Desde el primer minuto, Arango se hizo dueño y señor del partido, distribuyendo y tocando con fluidez.
Antes de los veinte minutos, Jankovic y Tristán ya habían avisado a Aouate, mientras que Moyá seguía sin tener noticias del Deportivo. El toque y la posesión eran de los bermellones, que debían preguntarse una y otra vez cómo habían perdido con tanta facilidad en el partido de ida.
Desde 30 metros.
Por una vez, el fútbol decidió ser justo, cosa que no ocurre siempre, y un zapatazo de Jankovic desde 30 metros cogió a Aouate en plena siesta. Golazo del serbio, emoción en la eliminatoria y sin noticias del Deportivo. Adrián y Taborda, los goleadores en el Ono Estadi, ni la olían. El centro del campo era un adorno, mientras que la defensa blanquiazul tenía en el pelotazo su único recurso.
Los únicos deportivistas que lo pasaban bien, estaban en la grada, que tomaron a Tristán, el ex ídolo, como diana para sus dardos. "Tu única ficha, la del casino" o "Tristán, Bota de vino". En algo hay que entretenerse cuando tu equipo no se entera de qué va la película.
Con este panorama, Caparrós tiró de lo único que tenía en el banquillo en el descanso: Riki, y le salió perfecto. El madrileño se fue solo tras un pase de cabeza de Taborda y provocó el penalti de Ballesteros. Undiano sacó la roja al central mallorquín, uno menos. Después Sergio, con mil y una paradiñas, la clavó pegadita al poste. Moyá voló, pero el catalán ejecutó la pena máxima con perfección y frialdad.
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El Deportivo había sacado máximo rendimiento a su fútbol y el Mallorca acusó el mazazo. Con superioridad numérica y la eliminatoria casi en el bolsillo, los hombres de Caparrós comenzaron a dominar y dormir el partido. Poco a poco, Moyá empezó a ver más cerca a los jugadores blanquiazules, pero tampoco sufrió en exceso, porque ayer el Deportivo fue un equipo atascado, sin demasiadas ideas.
La verdad es que este 2007 sigue dando alegrías. Ahora, a esperar el bombo de mañana, que el club decida si prefiere a Xisco o Adrián, que salde sus deudas y que fiche. Aunque me parece que esto último...



