Pamplona se vuelca y habrá un gran lleno
Este duelo siempre es caliente


Todo futbolista al que le toca disputar un partido en el Reyno de Navarra coincide en señalar que el ambiente que se respira en el feudo navarro tiene algo de especial. La cercanía del público y la manera en que la afición trata de hacer la vida imposible al rival, hacen que el estadio pamplonés tenga un algo diferente. Claro que el ambiente se convierte en más o menos hostil dependiendo del equipo que visite el Reyno.
A la afición pamplonesa le gusta ponérselo complicado al conjunto colchonero y no dudan en tratar de asustar a los madrileños desde el minuto uno, tratando de crear presión mediante cánticos y silbidos constantes. En los últimos partidos jugados por los rojiblancos en Pamplona la intimidación ha funcionado. Esta noche le espera al Atlético un infierno con un campo que seguramente estará lleno y encendido tras los cinco goles que le endosaron al Betis el pasado fin de semana.
Algunos jugadores, como en el caso de Fernando Torres, suelen convertirse en blanco de la hinchada navarra, aunque eso habrá que ver si será un acierto, porque al Niño también le gustan los ambientes difíciles. El feudo osasunista intentará hoy llevar a los suyos a la siguiente ronda y son pocos los que están dispuestos a perderse el regreso de Aguirre.
Durante las últimas temporadas Osasuna se ha convertido en bestia negra del Atlético y el público navarro ha tenido mucho que decir en eso. Al Atlético le incomoda este campo y hay muchas ganas de revancha en el seno rojiblanco, eso lo ha percibido la hinchada navarra.
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Pique con Petrov el año pasado
El Atlético figura en los libros osasunistas como el último rival que visitó su campo bajo la denominación de El Sadar. Fue le 22 de diciembre de 2005 y en ese choque la afición fue determinante. El Atlético de Bianchi se adelantó en el minuto 25 con un gol de Petrov. La afición rojilla no perdonó al búlgaro que minutos antes les hubiera devuelto un bocadillo que le habían lanzado e increpó fuertemente al jugador. El hecho encendió al estadio que se volcó, desestabilizando a los jugadores rojiblancos que vieron cómo los rojillos remontaban hasta el 2 a 1 final.



