El Getafe lo hizo fácil
Hundió a un Nàstic que sigue con muy mala pinta

Cuando un equipo lo pone fácil, la labor del contrario (que pudo haber sido excelente) queda difuminada. Eso mismo ocurrió ayer en Tarragona con Nàstic y Getafe como actores principales. ¿Adivinan quién de los dos lo puso fácil?
El Nàstic, al menos en su primera parte, ofreció la peor de sus versiones. Ni buen juego, ni buena imagen ni nada. El Getafe, exceptuando unos minutos en que el Nàstic le contagió el mal del pésimo juego, se dedicó a jugar al fútbol. No era el Barça, ni el Milán. Tampoco el Lyon. Era el Geta de Bernd Schuster, un equipo que hace dos días estaba en Segunda, como el Nàstic. El equipo de Paco Flores perdió los papeles porque la raíz del equipo estaba muerta. Sin mediocentros no hay fútbol. Y si no hay fútbol no hay resultados. No hay puntos. El Getafe jugó con la soltura de quien lleva 30 años en Primera División. Y en realidad lleva lo que decíamos anteriormente, dos días mal contados. Golpeó por primera vez Vivar Dorado, quien cabeceó un libre indirecto. Era el minuto 13. Por cierto, remató solo. Con comodidad. Así, cualquiera.
El segundo llegó casi al final de la primera parte. Güiza le hizo un nudo a un defensor y marcó a la media vuelta. 0-2 y partido casi finiquitado. Con justicia, naturalmente. Con Buades y Morales missing, Llera y Matellán debían sacar el balón. No es su trabajo. No le pidan peras al olmo. En el Getafe, entre Casquero, Celestini y Cotelo andaba el juego. Total, 0-2 y 45 minutos más de sufrimiento para unos y de gozo y disfrute para los otros.
Hasta los profesionales de seguridad que vigilan al público (los que están de espaldas al campo) vieron que el Nàstic moría en el centro del campo. Que estaba falto de ideas, como quieran llamarle. No debió verlo así Flores, cuyo único cambio al inicio de la segunda parte fue poner a Gil por Juan. Y más de lo mismo. Líneas más estiradas en el Nàstic, pero contras infernales del Getafe. Con más corazón que cabeza, Llera acortó distancias tras una buena jugada de Campano. Pero el Geta apenas se inquietó y se dedicó a administrar el resultado. Schuster dijo: "Cédanles el balón que mataremos en una contra". Y como es un sabio, fue lo que se dice dicho y hecho. Casquero, en el 75', puso el punto final a un encuentro sin más historia que la que les contamos.
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Tedio.
Los últimos quince minutos se los podrían haber ahorrado. Si Clos Gómez pita el final en el 75' nadie se hubiera enfadado. El Getafe sumó los tres puntos más fáciles de la temporada jugando decentemente al fútbol. El Nàstic huele mucho, muchísimo, a Segunda. Si el camino a seguir es el del Geta, parece que el Nàstic va en dirección contraria. ¿Lo del Calderón fue un espejismo? Juzguen ustedes.



