Chus Pereda: "El Espanyol siempre sale encogido"
Los veteranos de ambos equipos repasan otros derbys

La cita fue en Montjuïc, escenario del derby. Ya pocos quedan por jugarse allí. Dani Solsona recibe a Chus Pereda con una larga cambiada: "Hombre, Chus, estás mejor que nunca desde que te has hecho un profesional del golf". Pereda se toca la cadera, recuerda que está a punto de pasar por el quirófano y sentencia la frase más bonita de la matinal: "Solsona, tú has sido el mejor jugador del Espanyol de toda su historia. La tocaba con las dos piernas, su visión era inigualable".
"El que no juegue bien en Montjuïc es que no sabe", advierte Pereda. Este burgalés de 68 años marcó 107 goles con el Barça entre 1961 y 1969. Su trayectoria como entrenador y seleccionador debe obligar a creer que "el fútbol ha cambiado. No es que sea peor, pero la fuerza física ha reducido los espacios. Ya no salen tantos Solsonas". El Noi de Cornellà recoge el guante: "En nuestros años, si eras bueno te ponían un tío encima y entonces debías apañártelas para superarle. Hoy todo es más difícil".
Pero Pereda no se corta: "El Espanyol sale encogido. Aparece la precipitación sin saber por qué. Pienso que el Barça es superior y que no debería tener problemas para ganar". A Solsona, perico desde 1970 a 1978, le hierve la sangre: "La motivación igualará la precipitación. Sólo espero que el partido no se decante pronto, y no sólo por una jugada de Barça. No quiero cosas raras, ni penaltis ni expulsiones extrañas como en los últimos años".
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Otro tiempos. Otros derbys. Y más si cabe si nos referimos a las relaciones entre los futbolistas. La anécdota de Pereda lo demuestra: "Yo vivía en un piso de la calle Aribau con dos jugadores del Espanyol, con Antonio Domínguez, burgalés como yo, y con José María, el de los delfines. Y cuando nos teníamos que enfrentar en un derby nos jugábamos la comida. Íbamos 1-3 en Sarriá, regateé a Domínguez y me pegó un patada por detrás impresionante. Cuando me giré se estaba partiendo de risa". ¿Y cómo se vengó? "Primero con los dos puntos en la clasificación, y luego escogiendo el mejor vino en la comida que pagaron los compañeros de piso al día siguiente", recuerda Pereda, genio y figura.



