"Yo también sueño con ser campeón de Liga"
AS celebró con el técnico aragonés su inminente llegada a los 300 partidos oficiales en el banquillo del Zaragoza. Mañana, en el Bernabéu, alcanzará esta cifra histórica.


300 partidos. Una cifra histórica que sigue engrandeciendo su figura en el club.
Me llena de orgullo. No es fácil acumular tantos encuentros, tantas experiencias Cuando comencé esta segunda etapa, quise que se tratara de un capítulo nuevo y ambicioso. Me propuse no hacer referencias a la anterior: estoy encantado con mi pasado, pero pensar en él me restaría energías para seguir luchando por el presente y el futuro.
Sin embargo, resulta imposible hablar de su trayectoria en esta institución sin hacerlo de la Recopa del 95, de la promoción contra el Murcia en el 91 Desde que se anunció su regreso en mayo, han querido encontrarse todas las semejanzas con entonces. ¿Usted también las percibe?
Hay un punto de arranque que difiere y ya los sitúa en dos dimensiones diferentes, al menos, de partida. Aquél fue un proyecto que se inició en plena lucha por no descender, con una crisis de resultados notable y una promoción que salvó del descenso y marcó la historia posterior. Luego, poco a poco, se fue creando una estructura más sólida.
Ahora se lucha por estar entre los primeros.
De momento, sí. Hay una muy buena base, hemos cambiado bastante en cuanto a organización y a jugadores, y las previsiones de futuro son esperanzadoras.
¿En qué se diferencia el Víctor actual del que comenzó su carrera en la elite el 10 de marzo de 1991 en Mestalla?
Me noto más maduro, más sereno. Mido mucho más mis gestos, mis reacciones, mis declaraciones públicas y privadas. Te das cuenta de que te están vigilando constantemente en todos los frentes, pero lo que no cambia es el espíritu y la sensibilidad por un estilo de juego.
¿Qué pasó por su cabeza durante el eterno gol de Nayim?
Un segundo antes estaba haciendo el recuento mental de quiénes lanzarían los penaltis. Ya había realizado un cambio en ese sentido sacando a Geli por Sanjuán, de manera que Nayim pasó de la izquierda a la derecha y se encontró con el destino. Fue una explosión inmensa de alegría.
Y Zaragoza inundó sus calles. Al día siguiente, el recibimiento fue apoteósico.
Recuerdo que se manejaron cifras de unas 300.000 personas en la celebración, la mitad de la población de Zaragoza. Ha sido la manifestación social más multitudinaria de la ciudad: padres y niños, caras pintadas, bufandas al viento, cánticos, camisetas...
Quizá volver ahí sea el fin de este viaje recién iniciado.
Lo más importante de este proyecto es que no vende humo...
Ni jugadores...
El club debe vender, es hasta recomendable. La fricción comienza cuando uno no maneja los tiempos de la venta, cuando no busca el momento adecuado ni tiene previsto un plan B para reinvertir lo ingresado. Ése ha de ser el punto de partida irrenunciable de cualquier equipo con aspiraciones a medio plazo, y percibir aquí esas coordenadas me ilusiona.
¿Llegó a pensar que no volvería a dirigir al Real Zaragoza de nuevo?
Sabía que lo haría, que llegaría mi momento. Ya es imposible prever cuándo y cómo hacerlo y, desde luego, aventurar la manera en la que lo hice: inmerso en un cambio institucional notabilísimo. Todo es muy diferente, no sólo si lo comparas con mi primera etapa, sino con el invierno pasado. Percibo que la afición está muy ilusionada y trataré de no defraudarles en mi área de influencia. Tenemos una ventaja inigualable, y es que ya contamos con grandes futbolistas.
Mañana celebra su partido oficial número 300 con el equipo de su vida, y si se cumplen los deseos de Agapito ("Quiero que Víctor continúe 16 temporadas", según dijo a AS en una entrevista exclusiva), llegaría a 1.000...
No creo que pueda aguantar, no es mi intención y lo considero casi un imposible. Sólo confío en seguir hasta que tenga sentido y ofrecer toda la honestidad necesaria.
¿Usted también sueña con proclamarse campeón de Liga con el Zaragoza?
Es un título que me falta y sería un broche incomparable en mi historial. Es muy difícil, pero hay que soñar.
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Sinceramente, no tenía ni idea de la efeméride. Sólo me preocupa ganar en el Bernabéu con los que están disponibles. El resto no me interesa.



