El Rayo resistió al Sevilla
El Segunda B mereció más ante el mejor del mundo

El Rayo resistió al Sevilla. El líder del grupo primero de Segunda B supo plantar cara al primer clasificado de Primera División, que no pudo estrenar el galardón de mejor equipo del mundo con una victoria. Es más, fue el equipo de Pepe Mel el que más buscó el triunfo. Lo hizo al principio del encuentro y, sobre todo, en la segunda mitad, cuando llegó a cerrar al Sevilla.
Ese inicio prometedor del Rayo lo transformó, no obstante, Chevantón en cautela. El Sevilla no se había asomado por el área de Javi Muñoz hasta que el delantero uruguayo botó una falta y, como había visto al meta adelantado, decidió lanzar directamente a puerta. El resultado fue que el balón se estrelló en la larguero. Era el primer aviso de que el flamantemente elegido mejor equipo del mundo no estaba dispuesto a perder en Vallecas parte de ese prestigio tan duramente conseguido. El Rayo plegó velas y pasó de ese aire alegre de los primeros minutos a ser más conservador.
Control. El cuadro hispalense pasó a controlar el centro del campo, a hacer incursiones en el área vallecana, aunque ya no tuvo una oportunidad tan clara como la de Chevantón hasta bien avanzado el segundo tiempo. Fue entonces cuando peor lo pasó el Rayo. No porque el Sevilla le agobiase, sino porque el vallecano es un equipo que está acostumbrado a tener la pelota, que sufre cuando debe correr en su busca y eso fue lo que le sucedió hasta que llegó el descanso.
La situación cambió en la segunda mitad, algo habitual por otra parte con el Rayo. El conjunto franjirrojo volvió a creer que la hazaña era posible, que si no teniendo el balón, el Sevilla apenas le había creado peligro, menos lo haría si retomaba él su juego del inicio y la responsabilidad de atacar con menos precauciones. Los primeros minutos de la segunda parte le invitaron a continuar con ese ejercicio de valentía, pues no en vano hay un par de categorías de diferencia entre uno y otro equipo.
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La experiencia fue tan buena que Pepe Mel apostó decididamente porque el Rayo jugase al ataque. El técnico quitó a un defensa y dio entrada a un delantero. El Sevilla, prácticamente desapareció en ataque. Tan sólo dio una muestra testimonial en ese capítulo. Lo hizo a través de un cabezazo de Duda, que únicamente sirvió para que se luciese Javi Muñoz.
La valentía rayista no tuvo, sin embargo, el premio que buscaba. No lo alcanzó Antonio Amaya en otro remate de cabeza que se fue fuera por poco. Y menos Diego Torres en la que fue la mejor oportunidad de gol del cuadro madrileño. El ariete remató, también con la testa, sin oposición alguna, pero Cobeño no tuvo mayores dificultades para controlar el esférico.




