El reencuentro de dos amigos que lloraron al despedirse


El pasado mes de mayo, Javier Aguirre ponía punto final a su etapa en Osasuna. La despedida entre el mexicano y el presidente del club, Patxi Izco, no pudo ser más emotiva. El dirigente le había ofrecido la renovación, pero Aguirre consideró que su ciclo en Osasuna había terminado. Al actual entrenador del Atlético le costó reprimir las lágrimas y su foto despidiéndose de la afición con gesto emocionado ocupó páginas de periódicos. Patxi Izco no pudo contener el llanto al despedir a un buen amigo que se marchó llevándose a Osasuna en el corazón y dejándolo clasificado para la previa de la Champions.
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A día de hoy siguen manteniendo el contacto y el presidente rojillo ha repetido en numerosas ocasiones que el mexicano siempre tendrá las puertas de Osasuna abiertas. Algo normal después de una exitosa aventura conjunta que duró cuatro temporadas y se convirtió en la etapa más exitosa de la historia del club.
Aguirre, con la confianza plena de Izco, fue renovando año a año y subiendo sus expectativas sin cesar. Así, no sufrió para salvarse los dos primeros años, contando cada vez con más canteranos, llegó a la final de Copa al tercero y se metió en Champions el cuarto. Luego se despidió entre lágrimas. Normal.



