Los símbolos de la resistencia del Calderón
Madrugón para regresar a Tarragona. El AVE volvió a volar por las vías y en tres horas completó el recorrido. AS estuvo durante el viaje con los dos cracks del Calderón, Rubén Pérez y Mingo. El talento y el sacrificio que hicieron posible que 2007 le cambiará la cara al Nàstic.


Calles desiertas, comercios cerrados y carreteras vacías. Sí, aunque no lo parezca, Madrid, la ciudad del caos y las obras, también tiene domingos. Pero cada cual guarda una historia con diferentes protagonistas, como el de ayer.
El sol, perezoso a causa de una niebla baja que penetraba por todos los rincones de la ciudad, tardó en despertar. Antes lo hizo la plantilla del Nàstic, que a las 8:15 ya enfilaba hacia Atocha para coger el AVE (salía a las 9:00) hacia Tarragona. El ambiente fue comedido, sin euforias ni desmesuras por el punto conseguido el sábado en el Calderón. "Sí que es un buen resultado, pero sólo si ganamos al Getafe la próxima semana. De lo contrario, no habrá servido de nada", comentó Rubén Pérez aún en el hotel. Fue el héroe de la noche en que se recuperó la ilusión, después del varapalo de Anoeta y ante el Betis. "Se defendió muy bien y tuvimos ocasiones para ganar, como la de Castro en la primera parte", se lamenta el portero aragonés, que ayer fue elogiado por toda la afición colchonera. "Ellos fallaron mucho, como la de Galletti. Sí que salí bien en esa jugada, pero creo que es un error del delantero".
Si Rubén representó el talento, Mingo Pladevall fue todo pundonor. Recuperado ya de su herida en la cabeza, el lateral dio un recital de resistencia. Fue la Pasionaria en el Madrid de la guerra, o Viriato en plena lucha contra los romanos. "Ya estoy recuperado. Leo Franco me dio un codazo en esa jugada, pero son cosas que suceden. Lo importante es que conseguimos un punto y el equipo dio una buena imagen. Puede ser el inicio de la remontada".
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Ya en el tren, ajeno a lo que pasaba fuera, cada uno se sumergió en su mundo. Rubén Pérez leyó atentamente AS, contempló con la sonrisa de un colegial sus imágenes: paradas, celebraciones... Lo que le llevó a cosechar los elogios de la afición del Atlético. "Estoy muy contento. Me salió un buen partido, pero fue mérito del equipo", dijo.
Mingo, por su parte, se refugió en un libro titulado Tu Sexo es tuyo (Sylvia de Béjar): "Hay que saber de todo", comentó. Tras pasar por muchos equipos en los años últimos (Sporting, Betis, Albacete...) ahora quiere estabilidad en el Nàstic: "Tengo dos años de contrato... pero si me dan cuatro, lo firmo. Uno tiene familia y tiene ya otras prioridades". Mingo, con su melena al viento, fue el último en recibir los aplausos de la afición del Nàstic que se acercó a Camp de Tarragona. El AVE llegó a las 12:07, con dos minutos de retraso y después de sortear la niebla que cubrió Guadalajara, Calatayud, Zaragoza y Lleida. La misma niebla que tiene el Nàstic en su camino hacia la salvación, pero Mingo sabe cómo ver a las tientas: "No podemos estar dos partidos seguidos sin ganar. La segunda vuelta debe ser de UEFA, porque el resto de equipos espabilarán. Es un reto". Madrid y el AVE ya han quedado atrás...



