Primera | Deportivo - Real Madrid

El Madrid muestra su nueva cara en Riazor

Ronaldo, con conjuntivitis. Arizmendi-Riki, ataque de los locales

<b>ILUSIÓN. </b>Gago, seguido de Marcelo y Reyes. Algo más retrasado Higuaín. Los refuerzos llegaron a Coruña con la esperanza de debutar.
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La lógica (esa desconocida) indica que Fabio Capello debería alinear hoy en Riazor a Fernando Gago y Marcelo. La razón es simple: su equipo necesita nuevas ideas y el lateral izquierdo titular, Roberto Carlos, está lesionado, ni siquiera ha viajado. Los chicos encajan perfectamente en los puestos a cubrir y, aunque son jóvenes, están suficientemente preparados. Uno fue titular con Boca y otro es internacional absoluto con su selección, exámenes que convalidan. Sin embargo, el entrenador duda. Como si una pulsión interior le invitara a inclinarse por lo ya conocido, por lo que no esperan los periodistas. Y este último motivo no es desdeñable, pues trata de salvar una premisa fundacional de todo técnico infalible: si los periodistas no entienden de fútbol, no pueden acertar las alineaciones. Así que el pronóstico es casi quinielístico.

Si la participación de los nuevos está en el aire, tampoco está muy claro el protagonismo de los viejos, dicho esto con todos los respetos a la edad y la experiencia. Van Nistelrooy sólo ha entrenado tres días con el grupo, pero habría que considerarle titular si tenemos en cuenta la peculiar situación de Ronaldo, castigado por obediente. Ronie, además, se presentó ayer en A Coruña con una conjuntivitis, que es un conjunto de harturas. Tras estos ilustres delanteros, Higuaín, joven prometedor, grande y ágil.

En definitiva, a esta hora sólo parece seguro el concurso de Casillas, Cannavaro y Raúl, además de un pivote defensivo. Por cierto, para añadir confusión, Cassano, al que se impidió jugar un partidillo el pasado miércoles, fue incluido entre los convocados. Se cayeron de la lista Pavón y Raúl Bravo.

Declive.

Si para el Deportivo la Navidad fue el gong que salva al boxeador groggy, el partido se presenta como la oportunidad de olvidar el pasado tenebroso: nueve partidos sin victoria antes de Nochebuena (cuatro empates y cinco derrotas), sólo un gol en siete encuentros. Como consecuencia de esa racha nefasta, el Depor es 15º, separado del descenso por sólo cuatro puntos. Ese fantasma hiela la sangre con sólo nombrarlo.

Para la cita con el Madrid, Caparrós no cambia mucho su apuesta habitual, lo que en el Madrid se cantaría como veteranos y noveles. El técnico alineará como delanteros a Arizmendi (tres goles) y Riki (1), al tiempo que deja en el doble pivote a Duscher y De Guzmán (ay, Sergio). Es fácil deducir que el Deportivo entregará el balón al rival y sólo se lo arrebatará en lo que podríamos denominar contraataques fulgurantes o secuestros express.

La principal novedad en la convocatoria del Deportivo es el regreso de Valerón, simbólica recuperación de los viejos tiempos, cuando éramos guapos o casi.

Además de Riki, otro ex madridista se encontrará con el que fue su equipo, Arbeloa, coincidencia que siempre añade morbo a los argumentos habituales. Por si le faltaran alicientes al duelo.

El Madrid no pierde su primer partido de Liga desde 1998 (3-2, en visita al Betis) y es el mejor equipo a domicilio del presente torneo: seis victorias y dos derrotas.

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El Deportivo opondrá a eso una tacada de 14 partidos sin perder contra los blancos en Riazor, pelea, sacrificio y entusiasmo. El talento son huevas de esturión, cosas de ricos. Si el Madrid se juega continuar a rueda de los favoritos, el Depor arriesga su continuidad en la élite. La situación de los entrenadores es muy parecida: ellos arriesgan su credibilidad, que no es poco.

Riazor rondará el lleno esta tarde. No es nada raro. Caras nuevas, pasiones viejas. Ha vuelto el fútbol.

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